martes, 27 de diciembre de 2016

LA NADA

Quisiera ser por la noche
un belloncito de escarcha
y disolverme ante el Sol
cuando llega la mañana.

Tener largos pies, manos,
correr y recoger sueños
que quedaron enredados
presos de fríos inviernos.

Nadie mecía mi cuna
si de pequeña lloraba
eran rayos de la luna
los que cantaban mi nana.

Luna blanca, blanca luna,
con tu sonrisa de plata.
Tú, te llevaste mi llanto
cuando de noche lloraba.

 No habían belloncitos
que de noche me arroparan.
Ya sé, luna hechicera:

¡Guardaste mis sueños bellos!
He de saltar alto,alto...
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"Para llegar hasta ellos"



lunes, 12 de diciembre de 2016

POEMA A MI BELLA ANA

Tengo un ángel en el cielo,
mejor dicho, tengo dos.
Son ángeles de mi vida,
son ángeles de mi amor,
ahora que a ti te tengo:
aquí uno, allí dos.
Volarán las mariposas,
trémulas, de flor en flor,
recogerán sus aromas
perfumaran tu candor.
Y serás tú la más bella 
porque eres todo amor.
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sábado, 10 de diciembre de 2016

UN SANADOR A LA CARTA

La hora sexta no había aliviado en el exterior el bochorno de la calina sufrida durante el transcurso del día.
 En el recinto principal de la casa de adobe, se respiraba el  aroma que despiden los frutos almacenados en tinajas de rústica cerámica. Sobre la mesa cubierta con mantel de recio tejido de algodón, la hogaza de pan y el queso de negra corteza parecía esperar al hambriento pastor que, después de dejar el rebaño  encerrado en el redil, regresa a reponer energías y a disfrutar de un  merecido descanso.
 En un rincón, Junto a la ventana que daba a un estrecho callejón, se hallaba una rueca y el huso, un poco más allá , un gran cesto con algodón recién desmotado, útiles de trabajo de las mujeres de la casa. Cultivaban la planta que producía la preciada fibra, la despojaban de su semilla,la hilaban para después tejer y confeccionar todo lo necesario. 

En un cuartucho contiguo se oía la respiración agitada de alguien que tosía sin cesar, una cortinilla del mismo tejido casero que el mantel velaba la entrada a la habitación. 

Unos golpes en la puerta de entrada a la casa hicieron levantarse de la rueca a Mirian. Esperaban al doctor. Rebeca estaba en la fase final de una enfermedad que no había sido capaz de superar y languidecía por momentos. 
Cuando el médico entró en el cuarto donde yacía Rebeca un fuerte olor a sándalo y a manzanas maduras le embargó los sentidos. El lecho exhalaba los perfumes. Rebeca parecía un ángel dormido con su larga melena negra en contraste con el blanco inmaculado de las sábanas que la cubrían. Todo resplandecía con esa luminosidad de las paredes encaladas. 

El doctor incorporó a la enferma sobre almohadones y se dispuso a examinarla: Observó con detenimiento el blanco de sus ojos. Fue examinando todas las partes de su cuerpo que tuvo por conveniente y llamando a Mirian, su hemana, le dio su diagnóstico: -Muere de melancolía. Es preciso
que, de alguna manera, vuelva a tener ganas de vivir.

-¿Qué puedo hacer yo,  señor doctor?
-Empezaremos por traer a su habitación  una rama grande de naranjo con su fruto maduro y una jaula con un ruiseñor cantarín. Yo te prestaré una dulzaina para que tres veces al día le digas una cantiga y le recitarás un poema que yo mismo le haré.

Anduvo el doctor con tal celo en el cuidado de la enferma, que ésta, se convirtió en una obsesión. Los poemas  que le hacía para que recobrara su alegría de vivir se convirtieron en el alimento de su propia alma. Paseaba por la noche a la luz de la luna buscando inspiración y era tan feliz con el trabajo, que al final casi deseaba que no sanara nunca, para no tener que dejar de ir a verla.  

Rebeca se lamentaba y le decía:  -Vos no sois mago, vuestra medicina no da resultado. Prefiero la muerte a seguir viviendo sumida en esta angustia que me consume. Estoy muerta en vida.

-¡Oh, Rebeca! Ocúpate en ser feliz. Disfruta de la luminosidad de la mañana, del sonido del mar, del baile de los árboles cuando el viento sopla. Siente la calidez de los rayos del Sol cuando se filtran entre sus hojas..., sueña. Vive el amor. Yo te quiero. Por favor, vive con esperanza. No hay nada más dulce y placentero para mí, que una mirada tuya. Lo mejor que me ha sucedido ha sido encontrarte.
-¿Y, para qué me quieres Rael?
-Para perder la cabeza junto a ti y atravesar la barrera que me separa de lo subliminar y decir después, a mi regreso:  ¡Yo, he estado allí!
-¿Me llevarás hasta allí contigo?
-Te prometo que la traspasaremos juntos.
-Y,¿Necesitarás alguna droga que te ayude?
-Tú, serás mi droga. Tus besos, tus caricias serán el elixir que me transporte  a la explosión que produce en mí la fricción de todos mis sentidos.
Me parece que esto se puede convertir en un desatino.
No si lo tomas como la cosa más natural, igual que dormir o comer.
-No sé..., no sé..., tenéis un sistema algo especial para sanar a las enfermas..., señor Rael.
-La poesía, el amor, son panacea para sanar las enfermedades del alma. Y si el alma está sana, nuestro cuerpo también lo estará. Nuestra mente alberga todo lo que necesitamos para encontrar la felicidad.




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lunes, 5 de diciembre de 2016

HISTORIAS AL AZAR

El bueno de Demetrio era gran aficionado a la caza. Tenía su peña de amigos y solían pasar la noche de sábado y todo el día de domingo fuera de casa.
Hacían acampada en el monte; una noche le dijo su amigo Jero: -¿Por qué no vuelves esta noche a casa y das una sorpresa a tu mujer? Puede ser que ella también te sorprenda a ti.
Con sentimiento de culpa volvió Demetrio muy cabizbajo. Él tenía plena confianza en Leti, su mujer. Era ella muy devota. Su  tiempo de ocio discurría en la iglesia, el rezo del rosario y la misa diaria eran sus aficiones.

El pueblo dormía. Abrió la puerta de casa y entró con sigilo. Llegó hasta el corredor, y, allá al fondo, un resplandor se filtraba por debajo de la puerta del dormitorio. Llegó y la abrió con lentitud, sin ruido; atónito, volvió a cerrarla con el mismo cuidado. 
Los latidos de su corazón pretendían ahogarle. Suspiró profundamente y se sentó en el butacón que había al final del pasillo: -¡Dios mio, Dios mio! La imagen de Leti, yaciendo en su propia cama con alguien que él conocía, le sumía en un mundo de pesadilla. Con la mirada perdida, tenía el semblante desencajado y las manos temblorosas. 

Carraspeó y se tragó el esputo que amenazaba hacerle toser y delatarle. Esperó sentado en la oscuridad hasta que la puerta se abrió y apareció don Jenaro, impecable, con su sotana que le cubría hasta los pies, su misal entre las manos, y una expresión angelical, como quien ha visto el cielo...
Demetrio, se le acercó y, tomándolo por el cuello..., apretó y apretó... 
 Don Jenaro no articuló palabra, no pudo. La potente complexión de Demetrio y la ira que le dominaba lo habían dejado kao, igual que un león atrapa a su presa.
 Se desplomó. Quedó tendido en la oscuridad, silencioso.

Demetrio buscó la complicidad de su hermana Dolores. Ésta, era soltera, vivía con el matrimonio y tenía sus aposentos en la buhardilla de la casa.
Entre ambos pusieron a don Jenaro enrollado en la alfombra del comedor. Solapados en la oscuridad de la noche, llevaron al difunto hasta la iglesia. Le pusieron frente al altar mayor, de rodillas, en un reclinatorio, con su misal entre las manos.

Así le encontraron al día siguiente. 
-¡Es un bendito! -Decían los feligreses-. Ha muerto rezando, ¡cómo un santo! Tiene la expresión de haber visto el cielo. 

Demetrio volvió al campamento de caza. Supuso que Leti no se había percatado del percance al no aparecer. Todo sucedió rápido con una discreción pasmosa. Los amigos no sabían nada del porqué  de su ausencia. Pasaron su día en el monte como de costumbre. Demetrio había cazado un jabalí de descomunal tamaño.
  Cuando volvieron al pueblo era un revuelo de la muerte de don Jenaro. 
Demetrio encontró a Leti conmocionada. Él, la quería consolar de la mejor manera que podía, le enseñaba la caza y le decía: -Mira, mira, he sido yo, el que ha matado al cerdo.






jueves, 24 de noviembre de 2016

LA ESCAPADA

Los largos y estrechos pasadizos se alumbraban con una difusa luz cenital. Las sombras que discurrían silenciosas, apenas cruzaban saludos casi ininteligibles entre sí. El sonido de sus pasos hacían eco que se expandía en la distancia y volvía a resonar una y otra vez. Todos se dirigían  a la sala de los alambiques.
Portaban sobre sus espaldas un haz de raíces sesgadas a  la profundidad de la tierra.

Era la sala un habitáculo excavado a gran profundidad, como toda la ciudad que habitaban los supervivientes de la guerra nuclear. Destilaban las raíces  y se alimentaban de lo que una vez fue sustento de una maravillosa flora terrestre.
El acopio proteico dependía de los seres invertebrados que a modo de granjas al igual que hacían en la superficie del planeta reproducían a gran escala.

El manto freático suministraba agua que por su aislamiento no había sido contaminada. Gozaban de buena salud de modo inexplicable, confirmando la teoría de la adaptación del ser humano a cualquier medio.
 Taciturnos y silenciosos, se regían por una democracia simulada. El que cogía el poder, se convertía en el más tirano de los dictadores.

Se les había prohibido reproducirse y gozar del sexo. Aquél que incumpliese las reglas, sería expulsado al exterior sin sus retoños. Aún así, había una escuela guardería de niños nacidos del incesto.
Se les educaba de manera que, no podían intimar unos con otros. Convivían por parejas sin coincidir nunca antes de los sesenta días.

Haro, adolescente insumiso, esperaba con impaciencia coincidir con Daía, chica de su misma edad. Cada sesenta días, disfrutaban de un día de convivencia. Cuando Haro miraba  los  ojos pardos de Daía, llenos de una belleza tal, que sólo un alma pura puede proyectar, sentía tal placer, que no deseaba otra cosa que estar siempre a su lado.
Hacían proyectos y buscaban el modo de escapar de aquel lugar siniestro.
Tenían intención de excavar un túnel que les llevase a ese lugar de luz y color que nunca habían visto, aunque les costase la vida.

Hicieron caso omiso a los instructores.  Buscaban la ocasión cuando todos dormían para reunirse y arañar la tierra, hasta que fueron descubiertos y expulsados al exterior.

Seguía la vida paulatina en la comunidad. Un día, en la sala de los alambiques, el alborozo atrajo la atención de todos.
Sin saber cómo, un extraño ser había irrumpido en el recinto:

 "Corrían los supervivientes tras una paloma que portaba en el pico una rama de olivo"




TU OLVIDO

Cuando salgo en bicicleta
hago alto en un ESTOP
miro por ver si tú pasas
y me miras con amor.

Y es que mi amor dolorido
se deshace y se estremece
por saber por qué acontece
tu abandono y tu olvido.

En la huerta me refugio
entre su verde esperanza.
Viendo su explosión de vida
se apacigua mi añoranza.

Canta el ave migratoria,
se dibuja en el paisaje.
Quisiera tener sus alas;
acompañarla en su viaje.

Canta que canta la grulla.
Canta y canta el ruiseñor.
Canta que canta mi alma:
A la vida y al amor.

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

ARCHIVOS

Soy pescador de sueños
bajo la luna.
Los cojo, los transformo
en arena duna.
Soy pescador de sueños
y los archivo.
Para seguir soñando,
los abro y miro.
Que es para un poeta
grande fortuna
reavivar sus sueños
bajo la luna.
Pondré mis fantasías
en alambique,
que destile caricias y,
me las dedique.
Yo tengo prohibido
a mis archivos
guardar mis sentimientos

más negativos.

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martes, 22 de noviembre de 2016

OTRAS COSAS

Volaba una rama alada
surcando el viento.
Las ramas no tienen alas,
se oyó un lamento.
Qué desgracia la mía,
dijo llorando:
Sin plumas y sin alas,
estoy volando.
¿Quién me impulsa este vuelo?
Su llanto entona...
Porque naciste rama...
Y eras paloma.

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lunes, 21 de noviembre de 2016

A MI BICICLETA

Es hermoso y placentero
viajar sobre tus dos ruedas
y mirando el horizonte
vivir experiencias nuevas.
Sintiendo en mi cara el viento
que me acaricia y me alegra,
en mi olmo reverdece...

Una nueva primavera.  
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domingo, 20 de noviembre de 2016

¿QUÉ ES UN POEMA?

¿Qué es un poema?
Un poema no es un canto,
no es un alago a la vida...
Ni tristeza ni quebranto:
Es un pedazo del alma
del poeta que se inspira;
lo mismo describe calma,
o el penar por que delira. 
Y si es amor lo que invade
su sentir en el momento,
el color del arco iris
plasmará su sentimiento.
Se llenarán los espacios
de brillos de mil colores
Que así sienten los poetas
cuando se trata de amores.
Pues todo lo magnifican,
mis amigos los poetas.
Ellos han sido dotados
de facultades concretas.
 Por mucho que un humano
Quiera seguir sus facetas,
tendrá que hilar tan fino
cómo hilan los poetas.
Sacan a un olmo tumbado
vida en brote verde y tierno
y viendo lo que es la vida...
Dicen que la vida es sueño.
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martes, 15 de noviembre de 2016

LLANTO DE ESPUMA

Llanto de espuma
Será mi llanto de espuma.
Será de brisa mi llanto.
Será una flor en la bruma,
la que te lleve mi canto

Se partirán tus enojos,
en risas que afloran tanto,
cuando se vea en tus ojos
risas de amor y de canto.

Sea pues, que he de volar,
entre la bruma y la brisa.
¡Volando he de encontrar
Tu mirar y tu sonrisa!

Y si la mirada enreda,
la caricia pretendida,
el alma rendida queda,
sol y luz que dan la vida.

Sueños locos que al vivir,
el alma deja en jirones.
Será gran placer morir,
de amor y de sensaciones.



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jueves, 10 de noviembre de 2016

HOMENAJE

Si mi boca es desdentada,
mira mis  ojos.
Verás que mi sonrisa
es blanca y pura.
Si mi rostro tiene arrugas,
mira alma.
Te asombrará su lisura.
Ysi transitas senderos
de oscuridad y tortura,
mi luz será tu faro,
guiará tu singladura.

AMOR ADOLESCENTE.

Él, me hablaba con voz dulzona y yo sonreía.
-¡Qué me dices¡ ¡Pero..., si yo he roto con el pasado! Ya no me importas, -le decía-. Te di, cuánto se puede dar. No me sentí correspondida y te olvidé.
-Tú, me jurabas  amor  eterno, -me decía.
-Ya sabes que, bajo los efectos del alcohol y las drogas se dice cualquier cosa.
-¡Alcohol, drogas! ¡Qué me dices! ¡No te conozco!
-Sí, ese era el efecto que me causaba mirar tus ojos. Cuando mi mirada quedaba prendida en la tuya, no era dueña de mis actos: mi cuerpo se estremecía. Una nube de placer inmenso se apoderaba de mi..., volaba hacia el infinito..., y si mis manos rozaban tus manos..., ¡no tengo palabras para describir lo que me sucedía. 
Resultado de imagen de imagenes de adolescentes enamoradosTú, entre tanto, merodeabas como abejita libando de flor en flor.
 Un día que pretendías seguir jugando con mis sentimientos, lo comprendí: yo me hallaba al borde del precipicio. Era ésta la trampa, el chic que la naturaleza nos implanta para que nos lancemos al desenfreno y sea segura la perpetuación de la especie..., me alejé de ti. El amor verdadero es otra cosa. 

martes, 8 de noviembre de 2016

MÚSICA EN NOVIEMBRE

La fuerza del vendaval formaba nubes de arena. Las olas eran torbellinos que arrasaban las algas acumuladas en la playa. El mar bramaba, sacando desechos a la orilla. 
No recordaba León un noviembre tan invernal. No cesaban las tormentas, una cesaba, otra aparecía dejando menguada la anterior.

A pesar de la lluvia y el viento huracanado, él, gustaba pasear por los acantilados haciendo guiños al peligro y plantaba cara al viento. 
Cuando el mar rugía, su sinfonía sin espacios ni silencios, le subyugaba. Oía notas sublimes y componía fantásticas melodías imaginando días de sol con tormentas repentinas. Veía en su fantasía bailar a las olas envueltas en brillos de plata. Quedaba prendido de la fuerza de los elementos naturales con la mirada prendida en el horizonte.

Ese día, envuelto en su abrigo y su bufanda, sacaba notas a las olas, cuando de pronto, la vio. Estaba al borde del precipicio. Su silueta se movía insegura a merced del viento. Parecía querer lanzarse al vacío para sucumbir en el abrazo con las olas...

-¡Nooo! Gritó. Grito que fue silenciado por los bramidos de las olas y lo gemidos del vendaval.
Se dispuso a salvar a la joven de larga melena y traje de estrellas. Sacó su dulzaina y fue desgranando las notas sacadas del mar y del viento. Luchaba por darle un halo de vida, un sueño de amor y esperanza. 
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La joven lo miró y cayó en sus brazos abiertos que fuerte la abrazaron...

 -¿Por qué quieres acabar con tu vida? -Le dijo. ¡Eres tan bella! Jamás vi una mirada tan pura ni una sonrisa tan dulce...
Ella, con voz muy queda le dijo:
 -Yo no puedo quitarme la vida. No soy humana. Sólo soy un sueño, una quimera de seres que buscan plasmar lo sublime en un pentagrama.  Que tocan dulzainas en noches de otoños que el viento se lleva..., se lleva las hojas que han perecido después del verano, habiendo nacido en la primavera... 
Música soy yo,   ¡Música de palabras, de amor, en la noche..., en el viento!                                             Me materializo en noviembre y espero..., espero al humano que quiere salvarme del mar y del viento componiendo notas que forjarán ilusiones, sueños y esperanzas a los enamorados unidos con besos apasionados. A mí, "sinfonías por siempre"


domingo, 6 de noviembre de 2016

LUCES EN LA OSCURIDAD

El sendero serpenteaba sobre el verde manto de maleza. Una niebla difusa ponía una nota siniestra en el crepúsculo vespertino.Había comenzado una llovizna tamizada; las húmedas hojas de los árboles del bosque parecían llorar lágrimas de plata.

Una sombra caminaba y, al sentir sus pies hundirse en la fresca hierba, un escalofrío recorría todo su ser. El viento movía su capa negra y sus cabellos se enredaban en las zarzas del camino...
Exhausta, buscaba un lugar apropiado donde guarecerse para pasar la fría noche que venía tras ella a pasos agigantados. Pronto el bosque sería el animal fiero de fauces abiertas que la querría tragar.

Resultado de imagen de bosques con lluviaFue algo inaudito, misterioso, lo que se vio al final de aquel sendero que se perdía entre troncos y maleza: una tenue luz brillaba zigzagueante, como si una mano temblorosa intentara iluminar y marcar un destino... Según se acercaba, aquel farolillo se iba agrandando y haciendo el halo de su luz más y más brillante, hasta que éste, comenzó a multiplicarse..., uno, otro, otro... De un modo siniestro, la fueron cercando. Ya, ella era, el centro de un círculo de luces danzantes sin mano de dueño que las transportasen. 

La noche cernida escuchó lamentos. Un largo cortejo de novias sin rostro invadió el sendero. Vestidas de blanco, flotaban sus velos que el viento mecía. Tejían sus manos pañales de luna. Lloraban cantando canciones de cuna. Un grito de angustia sonó lastimero...¡Nunca nuestro vientre verterá su fruto! ¡Somos las novias de los niños abortados!  

miércoles, 26 de octubre de 2016

DIN, DON, DAN

¡Din, don, dan!
 Saltaba a la comba.
¡Dan, don, din!
 Corría también.
  ¡Din, don, dan!
Besitos de miel.
Es para mi niña,
de tiernos abrazos.
Y con dindo, dindo,
duerme en mi regazo.

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