jueves, 30 de abril de 2015

EL SUSTITUTO

Los años pesaban. Pesaban mucho. La escalera de subida al coro, empinada y estrecha, había sido restaurada. A pesar de ello, seguía siendo difícil y angosta. Aquellas piernas, fuertes y bien formadas en su juventud, ahora, a penas sostenían aquel cuerpo pesado y deforme. Costaba mucho subir hasta arriba dónde estaba el órgano instalado.
--¡Venga! ¡Uno más! Se decía dándose ánimos. ¡Con el amor de Dios, todo se puede! El corazón, parecía querer salir del pecho con el esfuerzo. No había sustituto y ella, tenía la intuición de que el órgano quedaría mudo cuando faltase.

--¡Señor, Oye, mis súplicas!-- Decía subiendo peldaño tras peldaño, jadeo tras jadeo. ¡Trae un sustituto!  Ya no puedo con mi cuerpo y todavía estoy aquí. Te pido que me lleves y tomo veinte pastillas diarias. ¡Qué contradicción! ¡Qué me dices de esto, Señor! Desde ahora, me voy a poner en tus manos y no voy a tomar ni una más.

--¡Por fin! ¡Se acabó la escalera! --Sentada en el banquillo del órgano, abrió la tapadera del teclado y comenzó a insuflar aíre con los pedales deslizando sus dedos regordetes por aquellas teclas que no habían visto otras manos que no fueran las suyas. Sonaron los acordes. ¡Todo el templo se llenó de palomas imaginadas en su interior! Hubo una explosión de voces inundando hasta el último rincón de las almas presentes en el templo llenándolas de amor y de fe...

¡Cantemos al amor de los amores!
Cantemos al Señor,
Dios está aquí,
Venid adoradores
Adoremos, a Cristo Redentor...

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miércoles, 29 de abril de 2015

CLARO OSCURO

 Él, tenía los ojos desorbitados. Contemplaba el espectáculo y no daba crédito a lo que estaba viendo: ¡Ella, se estaba besando con otro!!!
 Dio un giro brusco y volvió sobre sobre sus pasos; congestionado, tropezó, y el estrépito de algo que rodó por el suelo le volvió a la realidad...

--Lo siento..., lo siento mucho, usted perdone.


--¡Lo siento, lo siento! ¿Sabe usted el dineral que cuesta este chisme? Acaba de estropearme la mejor toma de mi vida. ¡Tardaré años,en tener la oportunidad de filmar un beso así!


De pronto, sintió la caricia en su rostro de una melena de rizos caoba con un perfume que le hacía saltar cómo un gamo. 
--¡Despierta, tolondrón! Ha llegado la hora cero.
¿¿¿

martes, 28 de abril de 2015

LA SONRÍSA

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¿Vos, me perdonaste?
¿Dónde quieres que te adore?

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MIRAR Y VER

Resultado de imagen de fotos de ojosMiro y, veo. Veo el concierto y el desconcierto. ¡Bien podría decir, con mis ojos cansados! Pero no. Mis ojos no están casados de mirar y ver, ver, ver, y ver.
Ver el pasado, el presente..., al futuro, sólo lo intuyo.
Sí. Intuyo que..., el concierto del desconcierto es difícil de concertar.
¿Será que..., el desconcierto a de concertarse desde el desconcierto?

¡"El tiempo lo dirá"! Lo verá quién lo verá.

lunes, 27 de abril de 2015

LA OTRA CARA

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Me llamo abril.
El de las aguas mil.
Mi flor es la margarita.
Adiós abril. Tu marcha es inminente. Te vas dejando tras de ti sueños, anhelos y esperanza de una primavera para el mundo que se mece en la niebla de un invierno largo y frío. Te esperaremos pero, seguro, tú, no serás el mismo. Serás una copia exacta de ti mismo. Volverás a llenar de flores campos y jardines, traerás las aguas mil que pregonas. Subirás por la escalera del tiempo hasta el espacio infinito. Volverás renovado y fielmente copiado, porque, con aguas mil y margaritas, siempre serás abril. 
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domingo, 26 de abril de 2015

TURBULENCIAS

Sonaba la marcha nupcial en el órgano del coro de la iglesia. El misterio se cernía por todos los rincones. En todos los bancos vacíos había partituras esparcidas con la composición de la música que sonaba. Era de madrugada y nadie se sentaba en banquillo del órgano.

 Los vecinos alarmados salían somnolientos a averiguar qué pasaba en el templo. Llevaban varías noches escuchando en la madrugada los sonidos de las notas musicales que salían con fuerza inusitada hasta el punto de saltar en pedazos las vidrieras de las ventanas ojivales.

De pronto, una campanilla sonaba y una voz potente decía desde lo alto del campanario:
--¿Porqué ya nadie viene a rezar el rosario de la aurora? --

Cesó la marcha nupcial y todos vieron salir del templo una comitiva de novias vestidas de blanco. Ninguna tenía rostro, y sus ramos de novia eran de flores negras iluminados con los destellos de cientos de luciérnagas. El fantasmal cortejo se detuvo y formadas en circulo gritaban:
¡¡Somos las novias de los niños abortados!!  

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jueves, 23 de abril de 2015

NI BESOS NI ABRAZOS

 Unas nubes inoportunas parecían llorar..., de alegría.
No hubo besos ni abrazos, sólo, un compartido suspiro, una mirada profunda...
Ella, decía desde el silencio:
--Nací mujer. Yo, quería sentir latir tu corazón dentro de mi ser. Culminar mi gran pasión dando vida a un hijo tuyo.
Él..., --fue el destino, que no quiso que se rompiera el Universo, con el fuego de tanto amor.
Y, los dos entendieron, que no existe fuerza capaz de destruir algo tan grandioso como lo que sintieron, que todo seguía vigente. Dos almas que se funden, dos cuerpos que se atraen, todas las maravillas unidas para dos que se aman.
--¡Qué perro tan lindo tienes! --Le dijo al fin ella intentando un diálogo entre ambos.
--Sí. Es mi fiel compañero. Mitiga mi soledad desde que no te tengo. --Contestó él.
--¿Qué tal tu mujer?
--Bien, gracias.
--¿Sigues practicando la técnica de auto control y relajación?
--Sí. ¿Y tú?

miércoles, 22 de abril de 2015

EN UN RECÓNDITO PARAJE

Fue en un recóndito paraje donde se encontraron. Ella, paseaba admirando el espléndido marco del paisaje. Él, paseaba a su perro de pura raza, pletórico de salud y belleza. No solía  Marcisa ir por aquellos parajes con frecuencia; aquella mañana una voz interior le decía: ve al Puntal de la Loma. Hay sorpresas para ti. Caminaba meditando sobre cosas del alma. Encontrar la paz interior sólo era cosa de mera proposición, una vez que se domina la técnica de auto control y relajación mental. En estas divagaciones andaba cuando sintió tras de sí una fuerte y agitada respiración que se acercaba a ritmo acelerado. Se dio la vuelta y su corazón se dio un vuelco que le produjo gran ahogo. Un pastor aleman de gran tamaño y altura se le venía encima con fauces abiertas y ojos como brasas incandescentes.
Pronta estaba a dar un grito cuando apareció él. Llevaba chándal rojo con deportivos blancos. Lucía una barba blanca como la nieve, cuidada con pulcritud:
--¡Alto! ¡Ven aquí Dedo! Gritó con contundencia. El animal quedó varado en el acto en posición sedente. Se cerraron sus fauces inquietantes. Los dos caminantes quedaron atónitos por la sorpresa. Tan grande que era el mundo, precisamente en aquel paraje solitario, el destino los había vuelto a reunir. Con muchos años más,eso sí. 
--¿Has regresado?--Casi gritó Marcisa con entusiasmo. 
--¡Sí, he salido del lago del deseo para encontrarme contigo!

EL LAGO DEL DESEO

I
--¿Ves ese punto oscuro sobre la roca? Sentada, tranquila, espero a que tu mirada repare en mi sombra. Que veas que te espero. Espero y espero. Tú, deslizas la tuya navegando las aguas tranquilas. Sumerges en ellas tu esencia y arrastras tras de ti mi deseo. En el fondo se diluye y se funde con el tuyo. Somos latidos del tiempo y del recuerdo que nos une y nos separa. Tú en el fondo, yo en la orilla, los dos habitamos el lago del deseo. 

martes, 21 de abril de 2015

LA CAMISA

Poco a poco, se fue despojando de la camisa que la cubría. Al igual que la serpiente se va deshaciendo de la piel, dura e insensible que la ha permitido arrastrarse por peñas zarzas y espinos. Así, de esa manera impremeditada e instintiva, iba dejando a retazos el duro vestido invisible que le impidiese sacar los sentimientos y expresar la dulce sensibilidad de su alma maltratada. El falso aspecto de dureza que se formara sobre su carácter aparentemente agrio y desdeñoso, propio de aquellas personas que jamás recibieron un tierno beso. 
Todo sucedió una mañana. Estaba ella sola, inmersa en sus sentimientos de vacío y soledad. Contemplaba el trasiego de la sociedad: --¡No me gusta nada!  Siento que, todos andamos perdidos. 
De pronto, una voz interior le dijo: 
--"¡Todo lo que es, es, porque así es!"  ¡Cambia tu vestido! Porque nada puede ser lo que no es.


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domingo, 19 de abril de 2015

ANTES DEL TELÉFONO


  La niña de Lola tenía un doloroso absceso en el codo del brazo derecho.  

Su vecina Carmen, que era muy experta en curas caseras, había llegado a un acuerdo con Lola. Había inventado un sistema de comunicación para ambas en casos extremos de necesidad, ya que su casa estaba en un lugar de difícil acceso. Consistía éste, en sacar una sábana blanca al tendedero, muy visible para ambas.

Lola sacó su sábana blanca y pronto recibió la visita de Carmen que con mano diestra limpió de pus el absceso de la niña.
 Un buen vecino es un tesoro de un valor incalculable. 

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SILA

   ¡Enhorabuena! ¡Enhorabuena! ¡Ha nacido una niña destinada a vaticinar el futuro!
Este comentario corría en boca de todos los habitantes del poblado.
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Se hallaba éste, en lo más alto del monte. De difícil acceso, no 
necesitaba murallas para defenderse de los invasores, cosa muy común en la época que nos ocupa. 
Se hallaban en su apogeo las culturas que fueron haciendo caminos para que fuese posible que hoy, en el siglo XXI, podamos disfrutar de los conocimientos y avances de la humanidad.

Tenía la niña los ojos tan grandes, que todos dieron por sentado que vería hasta el fin del paso del hombre por la tierra. La llamaron Sila.
Sucedió que la educaron y la cuidaron de tal forma que, ella no pastoreaba, ni hilaba, sólo miraba; veía naves griegas  y egipcias navegar por el Mediterráneo. 

También veía obreros haciendo grandes obeliscos que luego se depositaban delante de grandes pirámides. Veía a gente que cruzaba el desierto y sobrevivía con los milagros de un Dios que prometía un Salvador que marcaría el camino. 
--¿Qué dirá, cómo será?--Le preguntaron.
--Su mansedumbre no tendrá límite. --Contestó-- Predicará la tolerancia, el amor y la solidaridad, como remedio para salir adelante en todos los problemas del mundo.

Creció la niña. Convertida en mujer, sentada en lo más alto del monte, un día, vio algo que la dejó perpleja: veía un pueblo que se tendía bajo la sombra del monte. Al principio era una aldea. Sus gentes sencillas cultivaban la tierra. Fue creciendo en torno a un templo donde se enseñaba la doctrina marcada por el Salvador prometido que vino y dio la luz y la esperanza al mundo. Les vio subir a un tren llamado cultura que se deslizaba pausado, sin prisa.

--¿Llegará a su destino? --Le preguntaron--. Sí. Veo, cómo todos se apresuran a subir al tren. No serán muchos los que le dejen pasar en marcha.

Ahora, en el siglo XXI, están las tumbas donde aquellos habitantes, casi anónimos en los anales de la Historía, dan testimonio de que, ellos, estuvieron ahí. 

 En las noches de luna llena, aseguran ver a una dama  en la cima contemplando el paisaje que ofrece nuestro pueblo a la sombra del monte. Siempre hay ojos destinados a ver lo que nadie ve.

lunes, 6 de abril de 2015

VEN DAME UN BESO Y SONRÍE

Ven, dame un beso y sonríe,
 Sonríe y deja que llore.
 Deja que llore porque me duele,
 Me duele la vida,
 Me duele la esperanza,
 Los sueños me duelen,
 Me duele la poesía,
  Me duele el tiempo,
  Me duele la soledad,
Ven, dame un beso sonríe, 
Y  deja que llore.
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AVENTURA Y AMISTAD

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-- ¡Qué bien te debe ir la vida, amigo mío! Dame un abrazo, hombre..., y dime..., cuéntame, tienes un buen aspecto.
--Sí..., bastante bien. Si me hubieses visto hace un mes seguro que no pensarías lo mismo. Aunque no lo parezca mi vida es un asco. Para empezar:
 Me hacen revisiones de colon, me falta un riñón, duermo todas las noches con una mujer que no me gusta, y por si eso fuera poco, me han clavado en una deuda de doce mil Euros.

--Me dejas de piedra amigo, pensé que eras un hombre afortunado y que tu mujer era el centro de tu vida.
--¡El centro de mi vida! Hace tiempo que abrí los ojos a lo evidente, toda su belleza se olvida a los cinco minutos de hablar con ella. Es inconstante, vulgar, pasiva, y qué sé yo. Aburre hasta la saciedad. Nada está donde tiene que estar. Necesita que el dinero caiga del techo sin parar de noche y de día.

--Hombre, tal como lo pintas, cualquiera saldría corriendo por piernas.
--Todos los días, salgo pensando en no volver.
--¿Por qué no lo haces?
--Cualquier día lo hago.
--Venga, hombre, la vida es una sola. No la desperdicies.
--A  veces, me veo navegando por mares lejanos, sobreviviendo como Robinson Crusoe en una isla desierta.

--¿Por qué no te vas a Australia? Creo que allí necesitan gente especializada. Tú eres un buen veterinario.
--No tengo dinero para todos los gastos que conlleva el proceso.
--No te preocupes de nada. Yo voy a mirar todo. Tú, sigue tu vida normal. Cuando esté todo preparado te llamo y hablamos. Del dinero no te preocupes, allí se ganan sueldos muy altos. Ya me lo irás devolviendo.
--¡Me has devuelto la ilusión, Paco, amigo mío! ¡Un abrazo!
--¡Venga, venga! ¡Los amigos se ayudan! Tú sabes que puedes contar conmigo.

Se separaron los amigos y Andrés marchó a su casa dispuesto a dar el gran salto.
Pasaron unos días y la rutina hizo olvidar a Andrés los proyectos que iniciara junto a su amigo de la infancia. Desde la guardería fueron compañeros inseparables. Se apreciaban como hermanos, con una sincera amistad.
Una mañana sonó el teléfono en casa de Andrés. Pepa, la mujer de éste, atendió la llamada:

--¡Hola, soy Paco, ¿está Andrés?
--Hola, Paco. Andrés no está. ¿Quieres dejarle un recado?
--Sí, dile que me vea en el bar.
--Paco, ¿cómo estás? no vienes mucho por aquí.
--Estoy muy liado Pepa. Cualquier día paso. ¡Un saludo!

Cuando vino Andrés a casa recibió la noticia y se dispuso a ir al encuentro con Paco. Pepa, haciendo gala de su falta de tacto, en opinión de Andrés, se empecinaba en acompañarle.
--Necesito que me hagas un favor, Pepa. Espero una llamada importante.¿Quieres esperar aquí y atender al teléfono? Te prometo que no tardaré.

Pepa dejó marchar a regañadientes a Andrés. Éste anduvo el camino hacia el bar en cuatro zancadas, nervioso, apresurado. 
--¿Qué hay Paco? --Le dijo a modo de saludo a su amigo. --Ya no me acordaba del trancazo que llevamos entre manos. Me parece una locura indigna.
--Pues todo está dispuesto. El martes a las seis sale el avión que te llevará a Sidney. Tienes hotel y contactos que se comunicarán contigo nada más llegar para el contrato de trabajo. Te adjunto, con el pasaporte, una cuenta bancaria. Confío en que serás prudente en el gasto ya que pongo mis recursos en tus manos.

--Amigo, no tienes que preocuparte. Basta que seas tú el perjudicado para que yo procure no ponerte en apuros. Te devolveré con creces el favor que me haces.--Le dijo Andrés--
Aquella noche Andrés observaba a Pepa más que de costumbre. Los remordimientos querían aflorar...,¡qué diablos! --Se dijo--, ¡libertad divino tesoro! todo estaba decidido. ¡Viva la aventura! ¡Adiós a la rutina!
¡Viva la libertad!

Llegó el día. Él salió para el trabajo, al parecer, como de costumbre, pero estaba de acuerdo con su amigo, que le  recogió  y le llevó al aeropuerto donde embarcó rumbo a Australia. 



Por la ventana entreabierta, la luz tamizada y suave de la mañana iluminaba tímida, perezosa, la habitación. En la cama, Pepa duerme despreocupada; se acostó temprano y ni se había dado cuenta de que su marido se había ido. Coge el  móvil y llama a su marido.

 El teléfono de Andrés no da señales. Toda nerviosa se tira de la cama con tan mala fortuna que resbala y cae. Pierde el sentido y queda inconsciente en el suelo. ¡Pobre pepa! Nadie la va a socorrer, Andrés ya estaba surcando el espacio que le llevaba a su nuevo destino. 


Paco, que tenía la misión de comunicar a Pepa la marcha de Andrés, fue hasta su casa a darle la noticia. Llamó al timbre y nadie le abrió.

Después de varias llamadas telefónicas y al timbre sin respuesta, y con un extraño presentimiento de que algo extraño pasaba, avisó a la policía. 
La encontraron como ya sabemos, inconsciente. La trasladaron al hospital, donde, después de muchos cuidados, Pepa despertó con una amnesia total. No recordaba nada de su vida anterior ni de la existencia de Andrés. 
Una mala noticia llegó a los oídos de Paco por los medio de comunicación, el avión donde viajaba Andrés, había sido secuestrado y asaltado. Se daba por desaparecido y no había noticias de los pasajeros.

Paco se sintió responsable. Cuidó que no le faltase de nada a Pepa, y se la llevó a casa para cuidar de ella hasta ver como se resolvía aquella nefasta situación. No le contó nada de la existencia de Andrés. Se dio un tiempo esperando que ella recuperaría la memoria, y para saber si Andrés daba señales de vida.

Poco a poco, fue Pepa metiéndose en la vida de Paco, de tal manera, que éste no concebía cómo su amigo no había sabido apreciar las maravillosas cualidades de su mujer. Salían a correr juntos y hacían excursiones a los pueblos cercanos a la capital, descubriendo sus costumbres y el carácter de sus gentes. 

Cuando volvía a casa, Pepa había creado el ambiente ideal con tan buen gusto, que era un placer vivir con ella. Tenía las preferencias de mayor categoría en música y lectura, y se había convertido en una amante del ejercicio y el deporte. Ni que decir tiene que la relación entre ellos era puramente de gran amistad. 

Se enamoró de la nueva mujer que había nacido a su lado y deseó que no recobrara la memoria..., y que su amigo no regresara, !nunca más¡ 





domingo, 5 de abril de 2015

DE COLORES

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Varada en la arena,
 quedó tu barca.
Se reseca,  ¡se muere!
 sin remos ni marinero.
Sola,
los embates resiste,
 y ahora,
Mi alma desolada,
 al verla llora.
Resultado de imagen de fotos en blanco y negro¡
¡Qué paisaje tan triste,
qué desconsuelo!
Lo que fue de colores,
 es blanco y negro. 

sábado, 4 de abril de 2015

EL BUEN PASTOR

Fotografíai

Hace muchos... bastantes años, en un pueblecito perdido entre montañas, había un maestro que cada semana llevaba a sus alumnos de excursión. Aprovechaba el momento para hablarles de naturaleza, de  la vida salvaje, e inculcarles el respeto y el amor por el medio ambiente.

Sucedió un día, que, sin explicación posible, la más pequeñita, desapareció.

Era ésta una niña tontina y atolondrada. No tenía deficiencias mentales pero si una mala educación.

Don Saturnino, que así se llamaba el maestro, andaba con todo el interés puesto en limar, dentro de sus posibilidades, las carencias educativas que padecía la nena; pero, sus esfuerzos eran nulos, ya que lo que ganaba en clase, lo perdía en casa.

Lo que había sucedido había que solucionarlo y procurar que no se volviera a repetir.

Sacó de su mochila una cuerda fina y larga. Sujetó a los niños unidos por una muñeca, y los ató a un árbol. Les dio un silbato para ser avisado si la niña volvía por sus medios y se lanzó en su busca por los alrededores.

Él, a su vez, también hacía sonar un silbato, para dar señales a los niños de su posición, y la llamaba a voces.

La encontró detrás de un árbol, no lejos de allí. Él la miró con el natural enfado. Ya se disponía a regañarle pero le invadió la ternura. Ella, al verle, le ofreció un ramito de flores que había estado buscando para él.

No lo hagas más, --le dijo-- he tenido que abandonar a todos para venir a buscarte a ti.

--¡Si! --Contestó la niña--. Igual que en la parábola del Buen Pastor.

Regresaron felices, cantando, con la reboltosina recuperada.

¡Viva don Saturnino!


    

QUE NO ME REGALEN LOS PECES



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La sombra de los pinos se alargaba con los rayos del sol de poniente. Las olas lamían las rocas, acompasadas y cadenciosas. En la playa, tumbados y mecidos por los embates de las olas, dos cuerpos yacían inertes y semidesnudos. Había gaviotas, cormoranes, y algún albatros merodeando y observando sin ver.

 Un cormoran quedó quieto, pensativo... --¿habrán venido a mandar que pesque para ellos?-- Ya se veía el infeliz la cuerda atada al cuello, nadando sin cesar, buscando hasta lograr dar alcance a un pez, para después dejarlo en la cesta de esos indeseables que quizás son de los que quieren que les regalen el pez, en vez de pescarlo. 

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Tentado estuvo el cormoran de andar picoteando a los intrusos, pero fue una gaviota la que se adelantó y anduvo picoteando por sus partes pudendas que olían a pescado conservado en sales marinas.  

Éste, era el estimulo que necesitaban los dos yacientes en arenas milenarias, polvo de corales y de caracolas que vivieran  en las aguas turquesa de aquellas playas idílicas.

Irguieron sus figuras de imponentes gigantes, según veían las aves allí presentes. Todas levantaron el vuelo. Presagiaban que, no residía el peligro en lo imponente del volumen y estatura de los intrusos, sino que encerraban su poder, en el cofre cerrado que portaban encima de sus hombros.
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Tal como temían, se hicieron dueños de la playa. Ya nunca más, pudieron arribar en la playa milenaria, de arenas hechas con polvo de corales y caracolas marinas. 

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