domingo, 24 de septiembre de 2017

CUIDADO CON LO QUE DESEAS

—¡Fuera de mi vista! No quiero verte más. Ensucias lo que limpio y estoy harta de ti.
Éstas y otras increpaciones eran frecuentes en casa de Ariana. Hablaba sin piedad cuando lo veía deambulando por el salón. 

Él, cuando esto sucedía, la miraba y seguía con displicencia, con absoluta carencia de alteración por las increpaciones. Era el rey de la casa y buscaba el mejor sitio para él, sin importarle si el piso aún estaba mojado después de haberlo fregado.
Ella en el fondo disfrutaba de su compañía y admiraba su belleza, pero aquel día, sus increpaciones habían subido de tono y en su corazón deseó lo que decía: «¡No verlo nunca más!»

Marchó Ariana a los recados que tenía previstos. Cuando regresó, él no estaba: «Se había marchado y no volvió a verlo nunca más». Desde entonces el misterio la abruma...En adelante cuidaré lo que deseo... 
Con frecuencia se pregunta:
«¿Qué habrá sido de aquel lindo gatito?»

sábado, 23 de septiembre de 2017

EL DELANTAL

Levantó los ojos del diario y, por encima de sus lentes, fijó su atención en los graciosos zapatos que se posaban con elegancia sobre el piso de la cocina. La instantánea quedó en su retina repitiéndose una y otra vez como flax  que se acciona  a intervalos. Después de los zapatos fue subiendo hasta llegar a la cintura. Diminuta.
 El lazo voluptuoso del delantal se expandía hasta las caderas con sus puntas largas, largas... ¡Dios mio, que prodigio! De pronto, se inclinó para poner detergente en la lavadora... ¡Indescriptible! Las piernas sobre los tacones subían la falda de manera que, solo tapaba su ropa interior el lazo del delantal...
    Amadeo esperaba hojeando el periódico con impaciencia la hora en que Adelina subía y bajaba las escaleras haciendo las tareas domésticas; pero sobre todo, cuando en la cocina, anudaba en su cintura su precioso delantal: Era una catarsis que renovaba sus energías y le devolvía la paz...«para seguir leyendo el diario»

viernes, 22 de septiembre de 2017

LA ESCAPADA

Resultado de imagen de imagenes notas musicalesEra plácido y feliz el transcurrir de sus días. Nada enturbiaba su devenir. Cuando tenía un ataque de melancolía, abría su blog y escribía: cuentos fantásticos, estimulando su imaginación con bella música de fondo.  

Sus relatos, eran a veces ingenuos, otras no tanto; pero siempre dentro de una linea marcada por la ética y la moderación. —No se puede lanzar al viento nada que enturbie la atmósfera límpida de mi valle, —decía—. Aguas cristalinas inundan los rincones más recónditos de mi alma. Sólo un «Señor» abita los remansos que a su paso tortuoso va dejando el cauce de mi río. Cauce que ha recorrido todo un sin fin de sinuosos parajes donde sus torrentes han excavado profundos desfiladeros. No vuelven atrás las aguas. Buscan nuevos parajes por vados y quebradas. Sigue el cauce su destino hasta perderse en la inmensidad de mares y océanos. Todos los ríos se unen en un solo mar infinito sin tormentas, donde la paz tiene su morada.
 «La paz se alimenta con sueños de amor y esperanza»       

jueves, 14 de septiembre de 2017

SÁTIRAS DEL SENADO

TRINIANA MUJER DE QUINIANO

Triniana mujer de Quiniano,
mujer entre las mujeres;
ha inventado el zarangollo
y lo hace que te mueres.

Los romanos que no saben
comer nada más que pollo, 
no tienen la mínima idea
de lo que es el zarangollo...

Ni patatas con alioli,
ni ensaladilla murciana, 
estas cosas las inventa:
Triniana mujer romana.

 Son tan ricos los platos suyos,
y las cosas que los componen,
que después de dos mil años...
«Los murcianos aún las comen.

Esta mujer de Quiniano
conquistó sus pensamientos
poniendo sobre la mesa
estos platos suculentos.

También porque está muy buena,
y por ella, él se pierde. 
Igualito que los platos...
«Él se le pone que hierve»

¡Ellos ya son dos abuelos!
Pero no tiene importancia.
Ellos se conectan mucho...
«¡Sobre todo en la pitanza!»



domingo, 20 de agosto de 2017

SÁTIRAS DEL SENADO

EL JEFE DE LA CENTURIA

Bertonio y Josilina
engañan a los paganos,
parece que son ateos
pero ellos son cristianos.

Él, jefe de la centuria,
hombre fuerte y aguerrido,
se ha mostrado generoso
con Josilina, de quien es marido.

Le ha comprado brazaletes,
pulseras y muselinas
para que se haga con ellas
las túnicas más divinas.

Bertonio con Josilina
con sus trajes de romanos
en la casa de la huerta
nos reúne como hermanos .

Se congrega la centuria
para organizar la fiesta
con Bertonio y Josilina
en la casa de la huerta.

Le tiene celos de muerte
y la quiere encerrar
en la casa de la huerta,
donde se va a celebrar.

¡Ay! Dios, que no la encierre,
porque tiene que fregar
los platos de la pitanza
que es lo que le gusta más.

A mí me dijo en secreto
esta honorable señora
que las grandes comilonas
día y noche las añora.

Y no es por lo bien que come
ni lo bien que pasa los ratos
es porque calma sus ansias
de hartarse de fregar platos.

¡Qué fiestas, qué algarabía!
Que se hacían los romanos.
Ahora que ellos no existen
las hacemos los cristianos.

¡Y, es con buena voluntad!
La alegría Dios amó...
Ama la luz y la bondad
que emana de un buen corazón.




SÁTIRAS DEL SENADO

EL QUE BIEN TOCA

Juanjoniano y su guitarra
no le teme a los leones.
La afina y también la toca
que los duerme con canciones.

Se asustan, se van corriendo
cuando se marca el compás
pateando fuerte el suelo
rasgueando sin parar.

¡Qué alegría, qué romano!
Qué manera de tocar.
Es lo que dice Candiana
cuando por la senda va.

Este romano en su villa
cultiva flores sin par.
Son las gentes que se acercan
para enseñarse a tocar.

El pueblo entero le admira
porque siempre está dispuesto
a regalarnos su arte
en todo acontecimiento.

Por eso Dios bien le asiste
y pronto le va a regalar
un instrumento precioso
para que pueda tocar.

En el coro de la iglesia
que será todo un acierto,
el ÓRGANO estrenará
y nos dará un buen concierto.


sábado, 19 de agosto de 2017

SÁTIRA DEL SENADO

REGALO REGALADO

Pilirondo que ama a Antoniana
se porta como un chiquillo,
para ganar sus favores
le regala un cochinillo.

Con rodajas de limón
en el hocico y el rabo
y para ser más notorio,
él mismo lo ha cocinado.

Todo untado de manteca,
con perejil y con fuet,
ha copiado la receta
del programa Master Chef.

Se le ve tan jugosito,
y sabe y huele tan bien,
que Antonina generosa,
da buena cuenta de él

Se ha comido una pezuña
que sabía a pan bendito,
y le ha dicho a Pilorondo
que el próximo sea un cabrito.

Antoniana que desmuestra
tener muy buen corazón
 ha dejado a Pilorondo
que se coma una ración.

Viendo que todos miramos
como su apetito aplaca
dice que para invitar a todos
hay que traer una vaca.

SÁTIRAS DEL SENADO

VIVIR Y VER

Josefonia y Joseleno
viven en un campopillo
y se pasan todo el tiempo...
Anda y corre que te pillo.

Tienen su huerto delante,
y como buenos romanos
se tumban y comen siempre
después de lavarse las manos.

Comen tragan, comen comen
y todo lo hacen bueno,
que la vida está muy cara
y que vomiten los leones.

Que después de la pitanza
lo que hace es descansar,
hacer bien las digestiones
dejarse de vomitar.

Josefonia y joselino
son amantes de por vida
y han venido al Senado

a reírse de la vida.

SÁTIRAS DE SENADO

EL SOLISTA

Trinitario de voz bella
tiene un trino en su garganta,
le falta tocar la lira
para adornar lo que canta.

Un solista como éste
cualquier grupo lo desea,
hay que llevarlo a YouTube
para que el mundo lo vea.

Habrá que pedir permiso
a su espléndida morena,
no sea que se lo roben
y se nos muera de pena.

De morir nada se ha dicho,
a vivir que son dos días,
cenaremos,  cantaremos,
y lo demás son tonterías.


SÁTIRA DE SENADO


SORNA DE TIEMPO

Sabia virtud de conocer el tiempo.

A tiempo amar y desatarse a tiempo.

Y como dice el refrán, “dar tiempo al tiempo”,

que de amor y dolor, alivia el tiempo.

Martirizarme tanto y tanto el tiempo,

que no sentí jamás correr el tiempo.

Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,

amor de aquellos tiempos, como añoro

la dicha inicua de perder el tiempo.


SÁTIRAS DEL SENADO

LA CRISIS

Vamos a hablar de la crisis
sin herir los sentimientos;
siempre hay cosas positivas
en estos acontecimientos.

Muchos montados en el “denario”
grandes despilfarrones,
se han visto obligados
a ajustarse los cinturones.

Y, es, que en la vida señores,
no hay mal que por bien no venga;
si alguien se da por aludido
que medite y se contenga.

Que aquí no se insulta a nadie,
simplemente se comenta.
para eso está el senado
y se arregla...O se intenta.

A mi primo Tolorino,
hombre fornido y muy alto,
que usaba sandalias de cuero
ahora las lleva de esparto.

Y camina cómo un tigre...
Con fuerza de dos elefantes...
Recorriendo muchas millas
lo mismo que hacía antes.




SÁTIRAS DE SENADO

LOS ENSAYOS

La cuadrilla en los ensayos
bien lo solemos pasar;
aparcamos los problemas
y nos ponemos a cantar.

Aunque a veces aun cantando
la tristeza nos conmueve
cuando dice Encarnita
que el caballo se le «muere».

Y es que ese caballo suyo
que ni relincha ni da trotes,
dice que hojas de limonero
son para «paparajotes».

Que si quiere alegría
en su forma de trotar
tiene que cambiar el pienso
que «hojas verdes» le caen mal.

El señor director presidente
que no se sienta en la silla
dice que quitando a cuatro,
los demás no cantan, «chillan».

A mi no me sienta bien.
Y me pongo enfadada.
Por eso cuando otros cantan
yo permanezco callada.

¡Jolines! Me estoy pasando.
Que de esto me condenan;
me van a mandar al menos...
«¡Al penal de Cartagena!»




SÁTIRAS DEL SENADO

LOS POLÍTICOS

De los políticos hay que hablar
y ellos muy bien lo saben;
ya salen con vaselina
para que los dardos resbalen.

Es una raza especial
que al mundo su cara enfrentan
y si sale bien o sale mal
dignidad siempre aparentan.

¡Yo quise hacerlo bien!
Es siempre su cantinela,
sujeta el mango de la sartén
y las migas a su cazuela.

Qué esta vida son dos días...
Según mi abuela decía...
con la bolsaca bien llena
mañana será otro día.

Y ya no me extiendo más
porque se hace pesado;
que lo que hoy es noticia
mañana será olvidado.



SÁTIRAS DEL SENADO

ME VENGARÉ DEL SECRETARIO

Va diciendo un centurión
que le han hecho un agravio
y lanza su represalia
dirigida al secretario.

¡Mi venganza será horrible!
Grita blandiendo su espada.
¡Le cortaré la cabeza
y en mi lanza irá clavada!

¡Soy jefe de una centuria!
Con la fuerza de un león.
Y acostumbro a quien me insulta,
arrancarle el corazón.

¡No, no lo mates!
Grita y gime “Albertario”.
¡De dónde saco a otro que trabaje
sin pagarle un honorario!

¡Bonico es el tiempo que corre!
Que nadie da un palo al agua
como no sea que cobre
y ni así a veces trabaja.

¡Ay! Mi secretario hermoso!
¡Qué majo!, y ¡qué trabajador!
Lo único malo que tiene...
Es que rompe el ordenador.

Ha veces yo calculando,
y me lo callo por pudor...
«Lo que no cobra currando

lo pago al reparador».

SÁTIRAS DEL SENADO

Asustado Pablorino
mirando por la ventana
a visto que su esposina
se ha convertido cristiana.

No quiere que se la maten
y no ha visto mejor manera
que traer a su cristiana
y esconderla en Santomera.

¡Ay! Dios, que desventura
si a esta mujer tan hermosa
se la comen los leones
de una manera asquerosa.

¡Una pierna sin sandalia!
¡Un brazo sin brazalete!
La túnica toda rota
que no tapa ni el culete.

¡Dios! del cristiano que ayudas
al pobre y al desvalido...
¿Por qué no cambiar leones
por su amado Pablorino?

Él la tratará mejor...
Si la come será fino.
Para que no se le acabe
la comerá con buen tino.



SÁTIRAS DEL SENADO

Al senado y pueblo llano,
a todos quiero explicar:
Lindado con Santomera,
«Lindo» vive en el Siscar.

Le gusta el arroz con habas.
Le gusta el arroz con con carne
y le gusta el arroz con conejo
que prepara Maricarmen.

Ella sabe hacer buñuelos,
bizcochos de chocolate,
vaya mujer primorosa
que Lindo supo buscarse.

Se me acomoda en su silla
cuando acude a los ensayos
asombrando a la cuadrilla
igual que cien papagayos.

El presi que es certero,
cuando algo quiere aclarar
dice que son la mejores
nuestras «chicas del Siscar».

¡Vaya piropo les echa!
La verdad que a veces cuela.
Nos cautiva y nos admira
la sonrisa de «Rafaela».

En verdad es atrayente,
se porta muy bien cantando,
por eso al presidente
con maña se va ganando.

Ello suele pasar siempre.
Los halagos se va llevando
y las chicas de Santomera
solo de cuando en cuando.

A mí nadie me hace caso.
Hago muy pocos progresos.
Por ello he dado este paso:
de hacerles a todos versos.

Yo me siento afligida...
Tengo que hacer muchos versos,
con el trabajo que cuesta...
¡«Rompiéndome hasta los sesos»!



jueves, 17 de agosto de 2017

MESCOLANZA

Según el Diccionario de la Real Academia Española, el significado de «mescolanza», es un entramado de situaciones y notificaciones expuestas gráficamente con falta de orden y sentido. No es mi intención faltar a las reglas y sí intentar que, a pesar de disparates  fuera de orden y sentido, todo lo expuesto por mí en este relato quede lo más organizado y compresible para cualquier lector que se aventure a internar su atención en lo que aquí se expone.

Me sucedió cierta mañana cuando paseando por la playa encontré a un conocido tirado en la arena a ras del agua. Las olas parecían querer llegar hasta él sin conseguirlo una y otra vez. De momento me pareció que dormía, pero observando su lasitud me acerqué y pude comprobar que su estado era de inconsciencia, o tal vez de algo más... grave. Recogí su mano del abandono y le tomé el pulso. Creo que era lo más adecuado en ese momento. Sentí los débiles latidos de su corazón.  Alcé la mirada para buscar en el entorno a algún ser humano que pudiera echar una mano en la difícil situación en que me encontraba pero solo vi cangrejos, toda la playa se había llenado de cangrejos multicolor. Me asusté. Venían todos con sus pinzas abiertas y empinadas hacía nosotros y sus ojos, perceptiblemente agrandados nos miraban con fijeza y no presagiaban nada bueno. Zarandeé a mi compatriota con una fuerza inusual en mí y le insté a que despertara para salir corriendo, pero no hizo reacción alguna, siguió sumido en su desmayo. Yo, por un momento pensé salir por pies y dejarlo, pero nunca me lo hubiera perdonado. Conocía a su mujer y a sus niños y la conciencia me hubiera perseguido haciéndome la vida amarga el resto de mis días. Viendo que los cangrejos pretendían cercarnos y dar buena cuenta de nosotros, sujeté con fuerza sus tobillos, y tirando de él hacía dentro, nos internamos en el mar hasta que la profundidad fue suficiente para que su cuerpo flotase y así lo pude desplazar con facilidad lejos de aquel tortuoso enjambre de crustáceos hambrientos caníbales.

Anduve bastante trecho arrastrando un cuerpo inerte pero, al parecer, vivo. Ya pensaba arribar en la playa cuando me pareció ver que su boca se movía de modo extraño. No tardó el estupor en dejarme anonadado... Abrió la boca: empezó a vomitar cangrejos que salían blandiendo sus pinzas y me miraban amenazantes con sus grandes ojos saltones.  

  Salí corriendo sin mirar atrás. De pronto oí la voz de mi paisano que gritaba:
—¡Corre!, ¡no te detengas!, ¡da aviso!, ¡la invasión es inminente!
Di parte a las autoridades, pero nadie quiso creerme. Ahora, cuando alguien dice algo fuera de lo normal le hacen el «tes antidroga»... A mí me lo hicieron, y a pesar de dar negativo, me obligaron a permanecer en una celda unas horas, hasta que, para que me dejaran marchar, declaré que sí, que algo había tomado que me hizo ver visiones. 


miércoles, 5 de julio de 2017

LA INVERNADA

La ventisca lanzaba sus quejidos por la chimenea hacia el interior de la cabaña. Por suerte, esta, se encontraba bien asentada. La nieve cubría hasta la mitad de las ventanas.
Acurrucado contra su dueño, Mitrón, un dogo alemán, dormitaba al calor de las llamas amarillas y azuladas de la hoguera. Todo parecía tranquilo.

Joe, un joven escritor hacía su primera invernada en el Parque de YELLOWSTONE. Había construido su cabaña a orillas del lago del mismo nombre. Tallaba con sumo cuidado la cabeza de un oso. A pesar de la tormenta de nieve que azotaba la comarca y la baja temperatura del exterior, un agradable ambiente se respiraba en la estancia, única habitación de que constaba el hogar de Joe. Tenía un altillo donde se hallaba un camastro al que se accedía por una tosca escalerilla de troncos, hecha de modo rudimentario, como todo lo que había dentro de la cabaña: una mesa, una silla y un balancín, en el que Joe se mecía leyendo y repasando los capítulos de su novela. También dedicaba algún tiempo a tallar. Siempre le había gustado hacer figuras de animales salvajes.

Tenía víveres para pasar un invierno tranquilo en compañía de su perro. El más bello de los canes. De pronto Mitrón dio un salto y se dio a una furiosa envestida contra la puerta que se hallaba cerrada con un fuerte travesaño de hierro que la cubría de parte a parte. Joe oyó unos arañazos sobre la parte exterior de la puerta. Se asomó a la ventana por la parte que quedaba al descubierto de la nieve y vio a un enorme oso pardo que intentaba tirar la puerta abajo.
Se apresuró a proteger la puerta con todo lo que tenía a mano, pero la fuerza descomunal del animal amenazaba con echarla abajo. Mitrón ladraba furioso. Se alzaba sobre sus patas traseras apoyando la delanteras en la puerta subido sobre la mesa y la silla.

Joe, con toda calma preparó su fusil. Apagó los leños que ardían en el hogar, y con la escalerilla se deslizó por la chimenea hasta el tejado de la choza. Lanzó unos metros más allá de donde se encontraba el animal un trozo de carne ahumada. El oso se dispuso a cogerla, momento que aprovechó Joe para con un certero disparo dejarlo abatido sobre la blanca nieve.
Nunca antes había tenido oportunidad de tal cosa, pero el joven se dispuso a sacar la piel del oso intacta y lo consiguió con destreza inusitada. Trabajosamente lo hizo partes y lo guardó enterrado bajo la nieve. Sería un buen alimento para Mitrón.
La piel del oso quedó tendida en el exterior en la rama de un enorme abeto. Pronto lucia una blanca rigidez. Se había congelado.
Las noches eran eternas en YELLOWSTONE. Esa noche Joe no pudo pegar ojo. La tremenda soledad en que vivía, de pronto, se le hizo penosa. La huida de la gran ciudad, ahora le resultaba inverosímil.
CONTINUARÁ


martes, 4 de julio de 2017

NI MEJOR NI PEOR


Lo recuerdo como si fuera ayer. Sonaba muy suave una sucesión de canciones que me transportaban a tiempos lejanos de mi infancia, cuando mi abuela mojaba una rebanada de pan con vino, le ponía una buena capa de azúcar, y me la daba para merendar.

Era ella una mujer blandita y tierna, siempre sonreía. A mí, me gustaba subir a su regazo, tibio y mullido. Cuando me rodeaba con sus brazos, yo, sentía algo que me adormecía y quería quedar allí,
arrebujada y segura. El sopor me lo produciría el pan con vino y azúcar.

—Cuéntame un cuento —le decía. Y ella, desgranaba en mi oído un entramado de historias que hilaba unas con otras de osos que se subían sobre caballos voladores y peces que salían del río para comer margaritas.
También me enseñaba a rezar. Casi no sabía hablar, y ya rezaba el Padre Nuestro, y la oración al ángel de la guarda antes de ir a dormir :

Ángel de la guarda
dulce compañía
no me desampares
ni de noche ni de día.

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
que me acompañan.

Con Dios me acuesto
con Dios me levanto
la virgen María
y el Espíritu Santo.

¡Sí, han quedado lejos... lejos y olvidados los tiempos de mi infancia! Aunque en mis recuerdos vivirán para siempre.




CANCIÓN PARA LAURITA

Laurita niña muy dulce,
ella siempre sonreía;
tenía gatito y perro,
bien a los dos protegía.

Acunaba en su regazo
Si ambos tenían frío;
les daba ricos helados
Cuando llegaba el estío.

Le tenía mucha envidia
una bruja patizamba.
Una serpiente bien mala
para ella preparaba.

Y, se la puso delante
para que se le enroscara.
Cuando Laurita la vio
le gustó mucho su cara.

Le dio tiernitos abrazos
y una canción le cantara,
y meciéndola en sus brazos
con cariños la mimara.

La serpiente emocionada
con su cariño y su abrazo
dejó de ser venenosa
y se convirtió en un lazo


Emocionada, Laurita,
recogió el lazo del suelo,
y viéndolo tan bonito
se lo colocó en el pelo.





viernes, 30 de junio de 2017

EL PEREGRINO

La cuesta parecía no tener fin. Las fuerzas de Queto andaban dando aviso. Necesitaba hacer un alto en el camino. Los helechos húmedos de escarcha, fría, compacta, no dejaban un resquicio acogedor para el descanso. Todo el bosque estaba desangelado y tenebroso.

Era diciembre. Había elegido mes tan álgido para hacer el “Camino de Santiago” motivado por el afán de aventura y de riesgo. Sabía de los peligros a que se exponía. No hallaría grupos de peregrinos que le saludaran al pasar. Aún así, inició su aventura en lugar poco frecuentado por peregrinos incluso en temporada de máxima concurrencia. Se hallaba este punto en una playa, junto a una torre fortaleza, centenaria, vetusta, pero firme e imperturbable.

Caminaba el peregrino con su pesada mochila a cuestas. Sus botas impermeabilizadas pesaban bastante. Todo su equipo había sido elegido por expertos, pero después de treinta kilómetros caminando toda especialidad queda por debajo de las expectativas. Estaba exhausto. Gustaba de la soledad, pero también ésta, ya le estaba causando agobio. Se acercaba la Navidad y el frío del ambiente se fundía con el que sentía en el alma. Recordaba aquéllas de cuando niño. Se reunía la familia en la casa de campo heredada de los abuelos paternos. Estaba ubicada en una finca de almendros y algarrobos centenarios, sobre una elevación del terreno que la hacía visible desde la distancia. Tenía tantas habitaciones como hijos tuvieron los abuelos: nueve, cinco barones y cuatro féminas, de las cuales, una era fallecida en extrañas circunstancias. Nunca se supo si en realidad era ella por lo irreconocible del cadáver que encontraron sobre su cama.

Añorando las llamas reconfortantes de la enorme chimenea, donde cabía un tronco entero de leño,
pensó recoger restos de ramas caídas y formar una hoguera en un claro donde no hubiese peligro de incendio. Son peligrosos los bosques ha pesar de la humedad y la escarcha. Toda precaución es poca,
por ello, hizo un alto junto a un pequeño cauce que discurría sigiloso bajo un puente, vestigio de los romanos.
La noche ya exhalaba su gélido aliento. La hoguera mitigaba el frío y la soledad. Sacó de su mochila un queso y una botella de buen vino y se disponía a tomar el primer trago cuando unos pasos tras de sí le hicieron dar un salto para ver de quién se traba.
—¡A la paz de Dios, hermano peregrino! —Oyó una potente voz al tiempo que la figura de un hombre descomunalmente alto se presentaba ante él.
—Malas fechas has escogido. ¿No sabes que ha vuelto el lobo? Es muy frecuente su aparición en la época de invierno. No temas por mi presencia. Vengo de revisar el estado de mi rebaño que tiene su redil en un monte cercano. La llama de tu hoguera ha despertado mi curiosidad. Si quieres, puedes pasar la noche en mi cabaña. Estarás caliente y ha salvo de las alimañas. 
Declinó con delicadeza la invitación, a veces, la presencia humana en soledades extremas asusta más que la más fiera de las bestias.


jueves, 29 de junio de 2017

EL ACANTILADO

Él era leñador y la soledad del monte le embrutecía el alma. Añoraba embriagarse con la brisa ante la vastedad del ancho mundo. Decidió escapar de la cueva vegetal escondida en la selva. Desde niño había trabajado en la carbonera junto a su amigo Mocholo y algunos más.

En su huida hacia lo desconocido, todo su equipaje lo portaba en una mochila sobre su espalda. Había robado a su amigo Mocholo lo único que poseía de gran valor para él: su bicicleta, que le unía a la civilización, y un pequeño alambique de cobre, con el que destilaba los frutos silvestres del bosque. Lo portaba amarrado atrás, en un pequeño portaequipajes. No lo había planeado así... Le hubiera gustado dejar tan valiosa prenda para su amigo, pero no podía correr el riesgo de que éste despertase mientras lo soltaba.
La decisión estaba tomada. Escaparía de la prisión que la vida le había impuesto. Se había visto obligado a crecer sin ver más mundo que el bosque y las carboneras ardiendo sin cesar. 


Si bien salió de noche, la claridad fue iluminando las sombras sobre la línea del horizonte. Allá, a lo lejos, las torres de las basílicas y de la catedral apuntaban al cielo teñido de un manto rosado, preludio de un sol naciente. 


Ahora pedaleaba con la ilusión de un adolescente por el camino, fuera del bosque. Él, imaginaba su llegada al pueblo. La felicidad le apretó el alma, le latían las sienes. La fascinación por ver el mar le causaba una ansiedad contenida durante años.

En su mochila, sus cosas: la manta, una botella de licor, un trozo de pan, un cuchillo..., nada más. Su rostro era el reflejo de cien años de soledad. 



¿Sería el mar tal como le habían contado? Un cielo azul que se funde con el mar en el horizonte... Esta imagen le iluminaba los ojos, le alimentaba la imaginación, le tensaba la ansiedad.

Cuando se hizo de noche estaba agotado. Decidió dormir bajo las estrellas. Mañana haría el trecho final. Sacó la botella de la serpentina, tomó un trago de licor destilado por Mocholo. Sabía a líquenes y a manzanas. Se quedó dormido sin encender la hoguera de protección contra las alimañas. Bajo el rocío de las estrellas, pudo aspirar los aromas de la noche y gozó feliz de un sueño inmaculado.



Le despertaron los ladridos pavorosos de la jauría que se acercaba veloz. A lo lejos, los cazadores armados con sus escopetas seguían a los perros que amenazaban con despedazar su entumecido cuerpo tirado sobre el duro suelo. Montó su bicicleta y salió como un estampido sin ver que se dirigía hacia el acantilado. La luz del sol saliendo del mar dejó sus pupilas cegadas y el mar se abrió, le acogió con puertas abiertas que se cerraron tras él. 

A pesar de todo, la expresión de su rostro era de euforia y disfrutó de la caída. Le complacía tener al ancho mar por sepultura.






martes, 27 de junio de 2017

DAR AMOR PARA RECIBIR AMOR

Hasta llegar a nuestra última hora, demos amor para recibir amor.


Resultado de imagen de fotos de luna llenaLa luna, en enero, es un espejo que refleja una luz “blanco de nieve” que acentúa la sensación de frío del gélido aliento de las estrellas. En el límpido firmamento, tachonado de incontables puntos luminosos, se expande y difumina la lechosa Vía Láctea, que parece querer cubrir a la luna con su manto en la fría noche de invierno. Ella, la luna, con su sonrisa eterna, da forma a la inexpresiva aceptación de lo inevitable y aconseja aparentar que pase lo que pase, sonreímos... Ella siempre sonríe. No importa el tiritar por el desamor, la soledad, el abandono de los que amas..., nada importa. Lo mejor es sonreír y dar amor, aparentar y reflejar el blanco impoluto de un alma pura para que nuestra alma helada no contagie al compañero del gélido aliento de las estrellas. Sonreír y caminar con paso seguro hacia nuestra última residencia sin escuchar los maullidos del gato que busca en la noche lo que todos buscamos... ¡Amor! Ese gato tan negro que simboliza lo más oscuro, el lugar donde no llegan los rayos de plata de la inexpresiva luna, esa que sonríe pase lo que pase y continua imperturbable quizá caminando hacia su última hora al igual que todo lo creado. Tampoco ella recibe de su amado sol más que un helado reflejo... ¡Y siempre sonríe!    

domingo, 25 de junio de 2017

SONETO PARA UN RECUERDO

El me mira, yo le miro
nuestro mirada se encuentra
a mí se me escapa un suspiro
y del tiempo pierdo la cuenta.

¿Qué tendrás en tu mirar?
En tus ojos verde aceituna,
que el sentir me hace vibrar
y alabar mi gran fortuna.

si no te tengo te tuve
y fue gran delicia la mía
contar estrellas una a una.

Mecida en sueños anduve,
y se alimenta el alma mía
de aquel amor que yo tuve.

viernes, 23 de junio de 2017

TU PAZ


TU PAZ

El santuario de mis noches
lo preside tu figura.
Derrama paz tu presencia,
contigo estoy segura.

Yo soy Dios nunca dijiste
de una manera exacta,
pero a Dios llamabas “Padre”
con ello... Creo que basta.

¡OH! Jesús, de dulce nombre
y de grandiosa figura
en la tierra para el hombre
eres salvación segura.

No hay pena que no se alivie
ni mal que aguantar no pueda
quien se ampara en tu consuelo
y de ti ayuda espera.

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En las aguas cristalinas
que tu fuente reverbera
.la sed de amor es saciada
y vive la paz verdadera.



Dedicado a Elena Rubio Nortes en su cumpleaños
por su tierno corazón.





jueves, 22 de junio de 2017

UN RUISEÑOR QUE NO CANTA



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No me canta el ruiseñor...
El ruiseñor ya no canta.
Se ha parado en mi ventana
su mirar ya no me encanta.

Será por no haber comido,
siempre comía en mi mano.
Hace días mi ventana
se cerró para su olvido.

No soy la misma de antes,
cuando yo amaba y sentía.
Ahora soy tierra yerma
que la invade la sequía.

Seco mi corazón,
seca mi alma transita.
Sumida en oscura noche
Sin vida y sin ilusión.

¡Ven y canta ruiseñor!
Y el verde de la arboleda
refresque lo aún queda
de mi pasión y mi amor.


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SIEMPRE PADRE

—¡Qué haces, padre! No sigas serrando el roble. Es... Cómo cometer un asesinato. Caerá la bella casita que construiste para mí cuando era un niño. Pusiste tanta ilusión en ello y fueron tan felices los momentos que viví a su sombra. Mi anciano amigo, mi árbol querido... Desaparecerá para siempre, y con él, recuerdos imborrables de la etapa más feliz de mi vida.
—Tengo que hacerlo, Carlos. Sus ramas obstaculizan el paso y el sendero se hace impracticable. Además, pienso redondear el terreno para hacer una placita con fuente iluminada. Sé que para ti es duro. También lo es para mí. Lo plantó mi padre para que yo jugase a su sombra. Él quería que mi infancia fuese feliz, igual que lo quise yo para ti cuando construí sobre sus ramas la casita que te albergó cuando los sueños suben alto. 
—El pobre roble nos dio sombra y cobijo, padre. Igual podrás hacer la plaza. Será más bella con un árbol que de sombra.
—No, hijo. Este árbol es muy grande y todo será sombra. Tú, cuando seas anciano necesitarás mucho sol.

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martes, 20 de junio de 2017

LA RANITA MARGARITA

LA RANITA MARGARITA

A la ranita Margarita
le dolía mucho un dedo
y para no llorar por ello
pasaba el día riendo.

Nadaba muy despacito
cuidando no lastimarse
despacito, despacito,
aprendió a desplazarse.

¡Ay! Qué dedito tan malo,
por qué me hará sufrir tanto,
espero que se me cure
para el día de mi santo.

Seguro tendré una fiesta
invitaré a mis amigos.
Y si mi dedo protesta
le daré almendras con higos.

Si le gusta o no le gusta
a mí me va a dar igual.
Si es mi fiesta es mi fiesta
¡Qué bien lo voy a pasar!

Tacitas de arroz con leche,
bizcocho de chocolate,
piñata de caramelos
será fiesta de disfraces.

A sapito cara de pote
le tengo que invitar.
El me ofreció su barquito
y enseñarme a navegar.

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