jueves, 27 de abril de 2017

VIVIR DESPUÉS DE HABER VIVIDO

Caminando voy, intentando llenar el vacío;
vacío que la noche tibia repara.
La noche se llena de aliento,
vislumbra un cercano mañana.
Hoy es el día que viene henchido
de un presente y de un futuro cierto.
Urge completar y rematar la hazaña.
Hazaña de vivir después de haber vivido.


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miércoles, 19 de abril de 2017

SUENAN LOS TAMBORES

Todo estaba dispuesto, la Tamborada de Viernes Santo iba a comenzar. Había grupos de nazarenos con sus túnicas moradas y sus caperuzas, los rostros cubiertos. Uno de ellos,  todo lleno de emoción, iba a iniciarse en la ruidosa empresa de hacer sonar su tambor horas y horas sin tregua ni descanso.

Ese día, dormía todavía cuando oyó a su madre que le llamaba con apremio: -Levanta-, le decía. Ya está la túnica planchada... ¡Si te viera tu abuelo! Y le entró la llantina. No hacía mucho que había muerto y él tomaba el relevo en la Tamborada.

Los recuerdos del difunto estaban colgando de todos los rincones de la casa. Todavía estaba su gorra y su bastón en el perchero del recibidor. Había dejado escrito en el testamento que tenían que permanecer allí hasta que su nieto Indalecio hiciera veinte tamboradas llevando su túnica y su tambor.

El joven muchacho había heredado también su nombre, Indalecio. Por fortuna en el físico no había sucedido otro tanto, el abuelo, paticorto y barrigudo, era el retrato de Sancho Panza, en cambio el joven Indalecio era el retrato de Adonis, con unos ojos azulados y una barba pelirroja que él cuidaba con esmero. Sus uno noventa de estatura no soportaban la túnica del abuelo que le llegaba por la rodilla, pero aún así, mediante algunos arreglos, el día de la Tamborada la llevaba puesta.

La pobre Angustina, madre de Indalecio yunior, llevaba todo el día con la llantina, todo era pasar por el recibidor y le volvían los hipos y los suspiros. A la vecina de enfrente le había dado por decir que, por inspiración Divina, se había vuelto "vidente". Veía al abuelo Indalecio sentado en el sillón del recibidor que estaba debajo del perchero. Según la vidente, estaba esperando su gorra y su bastón para salir corriendo a ver a su nieto actuar en la tamborada de Viernes Santo.  
Por fin Angustina tomó una decisión drástica, cogió  la gorra y el bastón y lo puso encima del sillón:

-¡Toma padre! -Dijo con hipos incontenibles-, ya puedes ir a ver a tu nieto, y salió corriendo en dirección a la plaza de la iglesia, donde el estruendo había comenzado, un ruido ensordecedor se hacía eco en todos los rincones del pueblo. Muchos ancianos que ya no soportaban aquella situación de agobio se habían marchado a casa de algún familiar si no tenían segunda vivienda en el campo para ir a refugiarse.

Llegó sudorosa Angustina a incorporase al gentio. Vio a su hijo, que como un poseso, golpeaba con determinación furiosa una vez tras otra el tambor del abuelo Indalecio. Iba guapo a rabiar con su camisa blanca y su corbata roja que sobresalían por entre la abertura de la túnica morada. Le habían hecho un perfecto corte de pelo muy moderno y le habían arreglado sus cejas pelirrojas, que al igual que las pestañas, brillaban al Sol como si fuesen de oro, y es que..., la buena salud, reverbera en los jóvenes como mecha en un candil. Las lágrimas de Angostina eran en este momento, puro amor de madre orgullosa de su hijo.

 Sintió nuestra madre emocionada, que alguien la tomaba por el brazo.  Una voz chillona martilleaba en su oído, aún así, apenas podía asimilar lo que le estaba diciendo su vecina Remedios, la vidente:
-¡Es tu padre, Angustina, es tu padre el que toca el tambor! ¡Le veo con su gorra y su bastón! ¿No ves que a tu hijo le ha crecido la barriga? ¡Mira como se mueve el tambor queriendo salir por los aires!
¡A penas puede tu hijo sujetarlo! 
-¡Sí, está muy guapo, mi Indalecio! Decía Angustina sin poder contener la emoción. Si mi padre pudiera verlo... Y lloraba, ahora movida por el recuerdo de su progenitor.

El joven Indalecio estaba viviendo una experiencia sin igual. Pasaban las horas golpeando con fuerza y él ni se enteraba. Su mente estaba en un estado de catalepsia inconcebible. Sangraban los nudillos de su mano y él, sentía que ésta, con voluntad propia, golpeaba de modo incontrolado y que no la podía sujetar.
¡Va por ti, abuelo! Decía en cada golpe.
¡No es él el que toca, es el abuelo! Decía Remedios la vidente a gritos. 
-¡Sí, sí, mi hijo es todo un hombre, no dejará de tocar aunque se quede sin mano hasta que no den la orden!   

   
   

martes, 18 de abril de 2017

EL RÍO DE LA VIDA

Entre las sombras, arrebujado en su capa, se deslizaba sigiloso. Las calles desiertas olían a piedras añejas oscurecidas por las húmedas nieblas que alimentaban los musgos adosados a sus perfiles. Cómplice, la noche, ocultaba a los ojos del mundo su figura y su existencia. Solo la luna se había percatado de su nocturno deambular.

¿Cuándo llegará el día que mi suplicio acabe? Decía para sí el cautivo de la noche. Y se ocultaba cuando en el horizonte aparecían los primeros claros del día. Se adentraba en el armario que ocultaba la puerta de acceso al aposento oscuro y triste que albergaba su existencia. Un triste ventanuco dejaba pasar un rayo de luz, tenue, plomiza, que denotaba la llegada de la noche cuando su luz se apagaba.

-¿Qué misterioso ser soy yo, que nadie me conoce, ni yo conozco a nadie? ¿Quién alimenta mi existencia, que ni las aves del cielo posan sobre mis ramas? Siempre oculto entre los pliegues de mi capa ennegrecida por el paso de los latidos del tiempo. ¿Cuándo saldré a la luz? Quiero traspasar la barrera de lo oculto y ver que ese tenue rayo de luz se expande e ilumina un mundo donde la primavera es eterna; donde los ríos fluyen con sus aguas cristalinas dando vida a vegas y naranjales.


Quiero sentir los perfumes que emanan de campos floridos de azahar y albahaca. ¡OH! Mano que rige los destinos de planetas y galaxias, saca a la luz mi vida y dame un cuerpo vigoroso y una capa nueva para que pueda ver la luz del día.  


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martes, 11 de abril de 2017

FIN DE LA TERNURA


¿Qué haríamos, si la ternura se borrara de la faz de la Tierra?
¡Sería genial que cambiaran las formas de informar!
Alguien con poder, tendría que obligar a los medios a guardar un equilibrio.  A igualar la cantidad de noticias positivas y negativas.
No es solo la excesiva luminiscencia nocturna la que contamina.
Deberíamos cambiar.  

lunes, 10 de abril de 2017

PENUMBRA

Para ti, que me quieres mucho,
sol que de lejos alumbra;
extiendo mi brazo y toco
tu silueta dibujada en la penumbra.
¡Es de belleza suprema!
Tibia y suave,
Como el beso de una madre.
Es tu perfil primavera,
pétalo que se abre...
¡Y, entre tanto!





Dejemos que se vaya produciendo el milagro.

sábado, 8 de abril de 2017

A ESTE LADO DEL RIO


La ingenuidad es privilegio que pocos conservan hasta el final. No es signo de simpleza, todo radica en situarse en la morada del alma donde se halla.


viernes, 7 de abril de 2017

MI VIDA EN UN LAZO

Laurita era una niña dulce,
La que siempre sonreía.
Tenía gatito y perro,
A los dos mucho quería.
Los arropaba en su regazo
Si ambos tenían frío
Les daba ricos helados
Cuando llegaba el estío.
Por tenerle mucha envidia
La bruja la vigilaba.
Una serpiente muy mala
Para ella preparaba.
Y, se la puso delante
Para que la atacara
Cuando Laurita la vio
Le gustó mucho su cara.
Le dio tiernecitos besos
Y una canción le cantara.
La serpiente emocionada
Al sentir su tierno abrazo
Dejó de ser venenosa
Y se convirtió en un lazo.
Emocionada, Laurita
Recogió el lazo del suelo
Y viéndolo tan bonito
Se lo colocó en el pelo.

PAZ Y AMOR

 Venga tu luz y el mal espante.
Vuélvanse cuerdos los descerebrados.
Salgan las bondades como aceite sobre agua.
Cese la ignominia y el tráfico de almas.
Venga la cordura a manejar las masas.
Sean oídas todas las plegarias.
A los que nos rigen
Dad capacidad.  

jueves, 6 de abril de 2017

SALUDAR ES SALUDABLE




Después de los escollos
Llegué a la playa.
Después de la tormenta
Viene la calma.
Se suceden los días
Y van pasando.
Lo bueno y lo malo
Nos va llegando.
Paciencia necesita
El peregrino.
Pasito a pasito andando
Hace el camino.
Y llegado a su meta
Va repasando.
El trabajo que cuesta
Llegar andando.
Nada cuesta trabajo
Cuando está hecho.
Ha llegado a la meta
Al fin satisfecho.




miércoles, 5 de abril de 2017

LETRAS

Dios se recrea en lo bello.

 Las rocas también aprenden
a conjugar el verbo amar...
Yo amo, tú amas, él ama...
Amamos, amarían, amarán.

ADIOS VIDA DE MI VIDA

Así ofrecía, magia en la noche.
Magia que, el día, su luz perdía.
Sobre mi cuello no cierra el broche.
Ahogarme en llanto, él pretendía.
La magia se esfuma, como la espuma.
La belleza que ofreces cuando es de noche,
el día la destruye, al sol se esfuma.

Qué belleza es jugar con el don de las palabras.
El secreto está en saber combinar música y tono.
Dios lo dona a quien  pregona amor con ilusión.
Despierta, convierte, y fija en la mente,
el don de la palabra en pura pasión. 

martes, 4 de abril de 2017

LA NOCHE




La noche todo lo envuelve en un halo de misterio. 
Los sentimientos afloran, se hacen casi palpables.
El ajetreo diario nos aleja de nuestro yo interior. 
Es ella, la que nos despierta y nos hace pensar.
 Todo ser humano necesita amor
 para seguir adelante con los avatares de la vida.
 Es difícil vivir sin ninguna clase de afecto, 
de apego a algo, a alguien...
Si la fe no anima al sujeto,
 es difícil salir adelante con el desamor.  



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Vivir, soñar, amar...
Entregar el alma y la vida.
Llorar..., si es que te falta cobijo.
Todo se puede aguantar,
si el calor del amor se te brinda.
No hay penuria que iguale
a la falta de cariño.









martes, 14 de febrero de 2017

EL ÁRBOL SECO

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 ¡Oj, Dios! 
No quiero ser un árbol seco.
Quiero ser fértil y tener vida,
sabia en mis venas.
En mis ramas albergar
 en primavera,
hojas tiernas y verdes 
con flores bellas.
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viernes, 10 de febrero de 2017

EL NARANJAL

Sin métrica y sin medida,
de manera natural,
quiero hacer este poema
dedicado a un naranjal.

Porque...yo quiero sentarme
en medio del  naranjal
que adorna y luce en la plaza
en la mañana invernal.

Pequeñita pero hermosa.
Adornada de naranjos
que dan colorido y brillo
y el alma van refrescando.

Es preludio que anticipa
el brillo del naranjal,
la belleza de la huerta
donde crece el limonar...

También allí se da el naranjo,
Coles, lombardas y perejil.
¡El caminar por la huerta,
qué alegría da vivir!

¡Así, es, Santomera hermosa,
gloria del campo y la huerta!
Que luces de mil colores
en el alma nos inserta.

Se nos implantan en mente
de manera muy sutil,
y nos ayuda y nos dona
alegría de vivir.

¡Viva mi pueblo querido!
Al que adoro y al que admiro.
Para quererle y servirle
en Santomera he nacido.


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jueves, 2 de febrero de 2017

EN LA TORMENTA

La furia desatada del mar hacía
romper las olas contra los arrecifes. 
Voladas de espuma inundaban las rocas.
Bramaba un ensordecedor estruendo.
¡Bramaba mi llanto, llanto sin sonido!
Llanto quedo, sin olas y sin espuma.
¡Yo, inmersa en mi soledad sin contenido!
  En mi soledad, tu paz inunda el vacío.
Esa gran tormenta del mar de mi alma,
Tú, serenarás caminando mis aguas.

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lunes, 2 de enero de 2017

MI AMOR HUERTANO

¡Senda larga, senda oculta!
 Que serpenteando vas. 
Vas enredando en las cañas,
su dulzura y su mirar.
Él va a la acequia y mira
cómo discurre el caudal.
Va tras de sí dando vida
a zarzas y al cañaveral...
Y a la higuera, y los olmos,
al membrillo y al peral...
A mi huertano dan sombra
y a mí me hacen vibrar...
¡Qué estampa tan bella tiene!
Cuando por la senda va. 
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martes, 27 de diciembre de 2016

LA NADA

Quisiera ser por la noche
un belloncito de escarcha
y disolverme ante el Sol
cuando llega la mañana.

Tener largos pies, manos,
correr y recoger sueños
que quedaron enredados
presos de fríos inviernos.

Nadie mecía mi cuna
si de pequeña lloraba
eran rayos de la luna
los que cantaban mi nana.

Luna blanca, blanca luna,
con tu sonrisa de plata.
Tú, te llevaste mi llanto
cuando de noche lloraba.

 No habían belloncitos
que de noche me arroparan.
Ya sé, luna hechicera:

¡Guardaste mis sueños bellos!
He de saltar alto,alto...
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"Para llegar hasta ellos"



lunes, 12 de diciembre de 2016

POEMA A MI BELLA ANA

Tengo un ángel en el cielo,
mejor dicho, tengo dos.
Son ángeles de mi vida,
son ángeles de mi amor,
ahora que a ti te tengo:
aquí uno, allí dos.
Volarán las mariposas,
trémulas, de flor en flor,
recogerán sus aromas
perfumaran tu candor.
Y serás tú la más bella 
porque eres todo amor.
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sábado, 10 de diciembre de 2016

UN SANADOR A LA CARTA

La hora sexta no había aliviado en el exterior el bochorno de la calina sufrida durante el transcurso del día.
 En el recinto principal de la casa de adobe, se respiraba el  aroma que despiden los frutos almacenados en tinajas de rústica cerámica. Sobre la mesa cubierta con mantel de recio tejido de algodón, la hogaza de pan y el queso de negra corteza parecía esperar al hambriento pastor que, después de dejar el rebaño  encerrado en el redil, regresa a reponer energías y a disfrutar de un  merecido descanso.
 En un rincón, Junto a la ventana que daba a un estrecho callejón, se hallaba una rueca y el huso, un poco más allá , un gran cesto con algodón recién desmotado, útiles de trabajo de las mujeres de la casa. Cultivaban la planta que producía la preciada fibra, la despojaban de su semilla,la hilaban para después tejer y confeccionar todo lo necesario. 

En un cuartucho contiguo se oía la respiración agitada de alguien que tosía sin cesar, una cortinilla del mismo tejido casero que el mantel velaba la entrada a la habitación. 

Unos golpes en la puerta de entrada a la casa hicieron levantarse de la rueca a Mirian. Esperaban al doctor. Rebeca estaba en la fase final de una enfermedad que no había sido capaz de superar y languidecía por momentos. 
Cuando el médico entró en el cuarto donde yacía Rebeca un fuerte olor a sándalo y a manzanas maduras le embargó los sentidos. El lecho exhalaba los perfumes. Rebeca parecía un ángel dormido con su larga melena negra en contraste con el blanco inmaculado de las sábanas que la cubrían. Todo resplandecía con esa luminosidad de las paredes encaladas. 

El doctor incorporó a la enferma sobre almohadones y se dispuso a examinarla: Observó con detenimiento el blanco de sus ojos. Fue examinando todas las partes de su cuerpo que tuvo por conveniente y llamando a Mirian, su hemana, le dio su diagnóstico: -Muere de melancolía. Es preciso
que, de alguna manera, vuelva a tener ganas de vivir.

-¿Qué puedo hacer yo,  señor doctor?
-Empezaremos por traer a su habitación  una rama grande de naranjo con su fruto maduro y una jaula con un ruiseñor cantarín. Yo te prestaré una dulzaina para que tres veces al día le digas una cantiga y le recitarás un poema que yo mismo le haré.

Anduvo el doctor con tal celo en el cuidado de la enferma, que ésta, se convirtió en una obsesión. Los poemas  que le hacía para que recobrara su alegría de vivir se convirtieron en el alimento de su propia alma. Paseaba por la noche a la luz de la luna buscando inspiración y era tan feliz con el trabajo, que al final casi deseaba que no sanara nunca, para no tener que dejar de ir a verla.  

Rebeca se lamentaba y le decía:  -Vos no sois mago, vuestra medicina no da resultado. Prefiero la muerte a seguir viviendo sumida en esta angustia que me consume. Estoy muerta en vida.

-¡Oh, Rebeca! Ocúpate en ser feliz. Disfruta de la luminosidad de la mañana, del sonido del mar, del baile de los árboles cuando el viento sopla. Siente la calidez de los rayos del Sol cuando se filtran entre sus hojas..., sueña. Vive el amor. Yo te quiero. Por favor, vive con esperanza. No hay nada más dulce y placentero para mí, que una mirada tuya. Lo mejor que me ha sucedido ha sido encontrarte.
-¿Y, para qué me quieres Rael?
-Para perder la cabeza junto a ti y atravesar la barrera que me separa de lo subliminar y decir después, a mi regreso:  ¡Yo, he estado allí!
-¿Me llevarás hasta allí contigo?
-Te prometo que la traspasaremos juntos.
-Y,¿Necesitarás alguna droga que te ayude?
-Tú, serás mi droga. Tus besos, tus caricias serán el elixir que me transporte  a la explosión que produce en mí la fricción de todos mis sentidos.
Me parece que esto se puede convertir en un desatino.
No si lo tomas como la cosa más natural, igual que dormir o comer.
-No sé..., no sé..., tenéis un sistema algo especial para sanar a las enfermas..., señor Rael.
-La poesía, el amor, son panacea para sanar las enfermedades del alma. Y si el alma está sana, nuestro cuerpo también lo estará. Nuestra mente alberga todo lo que necesitamos para encontrar la felicidad.




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lunes, 5 de diciembre de 2016

HISTORIAS AL AZAR

El bueno de Demetrio era gran aficionado a la caza. Tenía su peña de amigos y solían pasar la noche de sábado y todo el día de domingo fuera de casa.
Hacían acampada en el monte; una noche le dijo su amigo Jero: -¿Por qué no vuelves esta noche a casa y das una sorpresa a tu mujer? Puede ser que ella también te sorprenda a ti.
Con sentimiento de culpa volvió Demetrio muy cabizbajo. Él tenía plena confianza en Leti, su mujer. Era ella muy devota. Su  tiempo de ocio discurría en la iglesia, el rezo del rosario y la misa diaria eran sus aficiones.

El pueblo dormía. Abrió la puerta de casa y entró con sigilo. Llegó hasta el corredor, y, allá al fondo, un resplandor se filtraba por debajo de la puerta del dormitorio. Llegó y la abrió con lentitud, sin ruido; atónito, volvió a cerrarla con el mismo cuidado. 
Los latidos de su corazón pretendían ahogarle. Suspiró profundamente y se sentó en el butacón que había al final del pasillo: -¡Dios mio, Dios mio! La imagen de Leti, yaciendo en su propia cama con alguien que él conocía, le sumía en un mundo de pesadilla. Con la mirada perdida, tenía el semblante desencajado y las manos temblorosas. 

Carraspeó y se tragó el esputo que amenazaba hacerle toser y delatarle. Esperó sentado en la oscuridad hasta que la puerta se abrió y apareció don Jenaro, impecable, con su sotana que le cubría hasta los pies, su misal entre las manos, y una expresión angelical, como quien ha visto el cielo...
Demetrio, se le acercó y, tomándolo por el cuello..., apretó y apretó... 
 Don Jenaro no articuló palabra, no pudo. La potente complexión de Demetrio y la ira que le dominaba lo habían dejado kao, igual que un león atrapa a su presa.
 Se desplomó. Quedó tendido en la oscuridad, silencioso.

Demetrio buscó la complicidad de su hermana Dolores. Ésta, era soltera, vivía con el matrimonio y tenía sus aposentos en la buhardilla de la casa.
Entre ambos pusieron a don Jenaro enrollado en la alfombra del comedor. Solapados en la oscuridad de la noche, llevaron al difunto hasta la iglesia. Le pusieron frente al altar mayor, de rodillas, en un reclinatorio, con su misal entre las manos.

Así le encontraron al día siguiente. 
-¡Es un bendito! -Decían los feligreses-. Ha muerto rezando, ¡cómo un santo! Tiene la expresión de haber visto el cielo. 

Demetrio volvió al campamento de caza. Supuso que Leti no se había percatado del percance al no aparecer. Todo sucedió rápido con una discreción pasmosa. Los amigos no sabían nada del porqué  de su ausencia. Pasaron su día en el monte como de costumbre. Demetrio había cazado un jabalí de descomunal tamaño.
  Cuando volvieron al pueblo era un revuelo de la muerte de don Jenaro. 
Demetrio encontró a Leti conmocionada. Él, la quería consolar de la mejor manera que podía, le enseñaba la caza y le decía: -Mira, mira, he sido yo, el que ha matado al cerdo.






jueves, 24 de noviembre de 2016

LA ESCAPADA

Los largos y estrechos pasadizos se alumbraban con una difusa luz cenital. Las sombras que discurrían silenciosas, apenas cruzaban saludos casi ininteligibles entre sí. El sonido de sus pasos hacían eco que se expandía en la distancia y volvía a resonar una y otra vez. Todos se dirigían  a la sala de los alambiques.
Portaban sobre sus espaldas un haz de raíces sesgadas a  la profundidad de la tierra.

Era la sala un habitáculo excavado a gran profundidad, como toda la ciudad que habitaban los supervivientes de la guerra nuclear. Destilaban las raíces  y se alimentaban de lo que una vez fue sustento de una maravillosa flora terrestre.
El acopio proteico dependía de los seres invertebrados que a modo de granjas al igual que hacían en la superficie del planeta reproducían a gran escala.

El manto freático suministraba agua que por su aislamiento no había sido contaminada. Gozaban de buena salud de modo inexplicable, confirmando la teoría de la adaptación del ser humano a cualquier medio.
 Taciturnos y silenciosos, se regían por una democracia simulada. El que cogía el poder, se convertía en el más tirano de los dictadores.

Se les había prohibido reproducirse y gozar del sexo. Aquél que incumpliese las reglas, sería expulsado al exterior sin sus retoños. Aún así, había una escuela guardería de niños nacidos del incesto.
Se les educaba de manera que, no podían intimar unos con otros. Convivían por parejas sin coincidir nunca antes de los sesenta días.

Haro, adolescente insumiso, esperaba con impaciencia coincidir con Daía, chica de su misma edad. Cada sesenta días, disfrutaban de un día de convivencia. Cuando Haro miraba  los  ojos pardos de Daía, llenos de una belleza tal, que sólo un alma pura puede proyectar, sentía tal placer, que no deseaba otra cosa que estar siempre a su lado.
Hacían proyectos y buscaban el modo de escapar de aquel lugar siniestro.
Tenían intención de excavar un túnel que les llevase a ese lugar de luz y color que nunca habían visto, aunque les costase la vida.

Hicieron caso omiso a los instructores.  Buscaban la ocasión cuando todos dormían para reunirse y arañar la tierra, hasta que fueron descubiertos y expulsados al exterior.

Seguía la vida paulatina en la comunidad. Un día, en la sala de los alambiques, el alborozo atrajo la atención de todos.
Sin saber cómo, un extraño ser había irrumpido en el recinto:

 "Corrían los supervivientes tras una paloma que portaba en el pico una rama de olivo"




TU OLVIDO

Cuando salgo en bicicleta
hago alto en un ESTOP
miro por ver si tú pasas
y me miras con amor.

Y es que mi amor dolorido
se deshace y se estremece
por saber por qué acontece
tu abandono y tu olvido.

En la huerta me refugio
entre su verde esperanza.
Viendo su explosión de vida
se apacigua mi añoranza.

Canta el ave migratoria,
se dibuja en el paisaje.
Quisiera tener sus alas;
acompañarla en su viaje.

Canta que canta la grulla.
Canta y canta el ruiseñor.
Canta que canta mi alma:
A la vida y al amor.

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

ARCHIVOS

Soy pescador de sueños
bajo la luna.
Los cojo, los transformo
en arena duna.
Soy pescador de sueños
y los archivo.
Para seguir soñando,
los abro y miro.
Que es para un poeta
grande fortuna
reavivar sus sueños
bajo la luna.
Pondré mis fantasías
en alambique,
que destile caricias y,
me las dedique.
Yo tengo prohibido
a mis archivos
guardar mis sentimientos

más negativos.

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