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jueves, 1 de octubre de 2015

LA ESENCIA

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¡Ay de mi!
Si pierdo la continencia,
y en letras desparramo, 
y vierto sobre unas lineas,
veracidad de mi esencia.

Me perderé por el viento,
entraran ojos y manos,
se sentaran los humanos,
para saber lo que siento.

Sabrán que ando buscando,
lo que todos también buscan.
Si ven que lo voy hallando,
seguirán mis pasos dando, 
y yo seré para todos...,
¡Lo que entre todos deduzcan!


martes, 4 de agosto de 2015

DALIAS, MUCHAS DALIAS




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Gladiolos, rosas, jazmines, y dalias, muchas dalias. Siempre habían sido sus flores favoritas. Bueno...,siempre, no: desde que su enamorado ilustrara con dalias una carta de amor, pensó que en su hora cero, quería estar rodeada de bellas dalias color violeta.
Todo en la casa estaba preparado para el gran acontecimiento. Llegaban los ramos de flores que dispuestos haciendo camino desde la entrada hasta el dormitorio, llenaban el ambiente de aromas y de color; las dalias, rodeando el lecho cubierto con rica colcha de bellos bordados de seda. También el traje de raso en blanco roto con encajes incrustados vestía un cuerpo con pompa de gran acontecimiento: yaciente, exiguo...,esperaba con ansia. Las manos...,entrelazadas sobre su pecho, y cubriendo sus cabellos, blanco velo. ¡Se acercaba su hora cero! ¡Por fin, se iba a despejar la incógnita!

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jueves, 28 de mayo de 2015

OJOS CUADRADOS

Ambrosio... ¡Tenía los ojos cuadrados! ¡Sí, cuadrados de risa y de admiración! Porque DIOS así lo quiso, Cleta su mujer, estaba dando a conocer su facultad, oculta durante años, para ser una actriz de primera categoría. Las palabras acudían a su boca a borbotones. Ya no era que se sabía el texto de pe a pa, sino que lo expresaba con todas sus pausas, sus acentos, puntos y comas. --¡Pero, si lo haces muy bien! --Le decía Ambrosio, que se había convertido en su mejor director para ayudarle en la ardua tarea que había emprendido de ser actriz a los setenta y cinco años.
Al principio, ella, era un mar de dudas, pero según fue entrando en la materia, fue quedando prendida en la aventura y era la admiración de los compañeros y de los paisanos que asistían a las representaciones.  Al principio, sólo le daban papeles de poca importancia, pero pronto fue la primera actriz y siempre era la protagonista de la obra.
Ambrosio le decía:  
--En una obra teatral, el autor ha construido una pieza musical; tienes que interpretar la canción con sus altos, bajos y pausas. Cuando tú sepas poner las notas tal como el autor las ha marcado, con los puntos y las comas, puedes decir que la obra es tuya. Y, así fue cómo Cleta se hizo con la admiración de todos sus paisanos, interpretando de modo magistral, a los clásicos de la literatura mundial a una edad en que... otros optan por la retirada.
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viernes, 2 de enero de 2015

SUSPIRO Y MEDIO

 Con su falda de medio suspiro, y sus piernas de suspiro y medio, imposible pasar desapercibida. La niña, que ya no es tan niña, abrió con brío, un poco inapropiado, la puerta de su flamante coche.

 Sentó sus posaderas en el asiento, y con ademán estudiado, metió sus dos piernas juntas dentro del coche. Cerró la puerta, y, tal como lo haría aquella persona que sabe que la están mirando, arrancó. Dirigió su mirada hacía su lado derecho y fue un momento mágico: sus miradas se encontraron; fue entonces cuando pensó: "qué peligro tenemos, tú y yo". 

Apenas se conocían. Asistían a clase de inglés, y casi no hablaban entre sí, pero, cuando sus miradas se cruzaban, una corriente eléctrica le daba la gran sacudida, con la certeza de que a él le sucedía otro tanto.

Los debates entre alumnos solían ser frecuentes alentados por el joven profesor. Ella, nunca participaba, su timidez se lo impedía.
Aquella mañana de enero, con vientos racheados, habían coincidido en el bar desayunando. No compartían el mismo barco.

sábado, 14 de diciembre de 2013

LA GRAN OPORTUNIDAD


El pánico fue  general. El avión había sido secuestrado y navegaban hacia un destino incierto. El océano infinito quizás sería la ultima morada de aquellos viajeros que llenos de ilusión partieran de un seguro y apacible hogar.
Los acontecimientos se sucedían  del modo más inesperado. La tripulación de a bordo, dando muestras de su gran profesionalidad, transmitía tranquilidad al pasaje. La angustia colectiva cada vez iba en aumento. Por fin, como si de un milagro se tratara, sonó una voz que gritaba "tierra". Quedaron solos  en un lugar extraño. Desembarcaron a la mitad del pasaje en un claro  de una selva  inhóspita y emprendieron vuelo dejando a unas personas aterrorizadas sin  viandas ni equipaje.

Entre el grupo de veinte personas se hallaban un científico y un periodista. Fueron en su día compañeros de universidad y, por cosas del destino, se hallaron juntos en esta tremenda circunstancia. Se unieron para hacerse cargo de la situación. En el grupo había hombres y mujeres de diversas edades, por suerte no había niños. Todos se agruparon queriendo arroparse unos con otros. El profesor tomó la palabra y  les habló : 
-Señores, en estos momentos difíciles, es cuando más hay que conservar la calma. Pronto llegará la noche, es preciso encontrar un lugar seguro y agua. Debemos hacer grupos de tres e inspeccionar un radio de quinientos  metros. Todos volveremos  al punto de partida.

Cuando vemos los maravillosos paisajes selváticos, a todos nos parecen idílicos. La realidad es otra cuando te encuentras en la situación de nuestros protagonistas. Todos volvieron desolados, faltaban por llegar el profesor y su amigo periodista. Ya empezaban a alarmarse cuando les vieron llegar. 
-Señores, tengo que comunicarles que ya sabemos dónde estamos con toda seguridad -dijo el profesor- vamos a hacernos un cobijo para pasar la noche y mañana, seguro que encontraremos solución a nuestro problema.
Con el profesor como guía, llegaron a un lugar donde una "especie de pinos" habían crecido en círculo haciendo un habitáculo donde cabían todos holgadamente, no eran muy altos, pero sí muy tupidos, tenían las hojas blandas y un verde claro. 
-Estamos en "Tasmania" -dijo el profesor- esta especie de pino sólo  crece aquí, es el pino "Huon" de crecimiento muy lento, puede llegar a vivir diez mil   años. Por estos contornos debe haber un guarda por ser éste un espacio protegido.
Encendieron una hoguera. Nadie llevaba fuego, pues en los aviones no está permitido. Con sus lentes y  hojarasca, el profesor hizo el fuego aprovechando los últimos rayos del sol. Hicieron lechos con hojas secas que transportaban con sus propias camisas y acordaron hacer turnos de guardia.
Todos dormían. Estaba por llegar lo más sorprendente. Hacían guardia el profesor y su compañero, cuando una nave no identificada la vieron posarse no lejos de allí. Con curiosidad y sigilo fueron acercándose. Largo rato anduvieron observando, llegando a la conclusión de que era dirigida a distancia. Por pequeñas aberturas,  algo así como rayos láser salían dirigidos hacia varios pinos de la variedad Huon diseminados por el entorno. La curiosidad del profesor pudo más que su prudencia, fue acercándose y apoyó su mano en una hendidura y una puerta se abrió; sorprendido, no lo dudó un instante, penetró en el interior. La nave circular estaba rodeada de una  máquina ordenador. Su alto grado de preparación pronto le puso en aviso de lo que estaba sucediendo. Descifró códigos y llegó a la conclusión de lo que la contraseña "eliminar" quería decir. La máquina estaba leyendo la evolución de miles de años del planeta y de la raza humana. Había recibido respuesta a los mensajes enviados y, en esa respuesta había una orden: "Humanos corruptos sin solución, ELIMINAR" Con la velocidad que da el instinto de conservación, cambió el código "eliminar" por el de "autodestrucción en diez minutos"; salieron a toda prisa  y se ocultaron tras un montículo. La explosión no se hizo esperar, despertando la alarma de todos.  No dieron detalles de lo sucedido, ambos hicieron  juramento de llevar su secreto a la tumba.

A la mañana siguiente formaron una expedición que salió en busca del guarda forestal. La supervivencia  por un tiempo era posible, pues no lejos había un arroyo de aguas cristalinas con un remanso donde los peces habían proliferado. También  encontraron un árbol  del pan, muy propio de esas latitudes.


Los expedicionarios tuvieron éxito y todos fueron repatriados a sus lugares de origen. Pasará mucho tiempo antes de que tengan ganas de volver a viajar.

MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...