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lunes, 8 de abril de 2019

Conversando bajo la manta

. La noche era de lo más normal para la época del año que corría: odiosamente fría y muy desangelada.
 Las calles de toda la ciudad, —a pesar de estar excesivamente iluminadas—estaban solitarias. Ni las ratas  sacaban el hocico, por si se les congelaba.
En un rincón escondido entre parterres y setos de la glorieta, un indigente y una indigente se disponían a pasar la noche apretujados, uno contra otra, aportando al conjunto el propio calor de sus cuerpos. Se arrebujaban con una manta dentro de su cabañita de cartón, hecha a propósito.

—¿Cómo te has escapado de la recogida de indigentes?—decía el joven a la chica que se envolvía en la manta y que acababa de conocer de modo fortuito.  ¿Cómo te llamas?
—¿Para qué quieres saber cómo me llamo? —le respondió ella con gesto adusto. ¿Acaso te he preguntado cómo te llamas? Si te parece bien, antes de entrar en intimidades más profundas vamos a comer ese bocadillo que dices que has comprado y a echar un trago, porque... ¿has traído vino, verdad? —le contestó ella con aspereza.
—No. He traído coñac —le contestó el joven desarrapado —pero coñac del bueno. ¿A que no sabes cuánto dinero he recogido hoy?
—Si no me lo dices, no —dijo ella.
—He recogido... ¡Cien euros! —contestó él.
—¡Qué barbaridad! me Podrías haber invitado a dormir en una pensión —adujo ella —con las ganas que tengo  de coger un colchón caliente, en una cama decente, en una habitación con un cuarto de baño... más o menos en condiciones...Y hablando de todo un poco, tú, ¿por qué estás en la calle... tirado?
—¿No me has dicho que antes de intimidades a comer el bocadillo? —dijo él sacando los bocadillos de la bolsa. Anda, toma y come. —Le replicó irritado. Y, ojo con meter la mano donde no debes meterla. Que he visto como te brillaban los ojos cuando te he dicho el dinero que he recogido.
—Noo sese hable más —tartamudeo ella —venga el bocadillo y a comer. Y prepárate para ir a comprar unas castañas asadas calientes para el postre, que mañana tendrás que regalarme algo bueno si quieres que pasemos la noche juntos. Ah...y otra cosa... pasa por los servicios de la estación de autobuses y lávate, que pareces el hombre de las cavernas. Ya no se sabe a qué hueles.
—!Mira, quién vino a hablar! —refunfuñó él—, ¿a caso has creído que tú hueles a rosas? ¿Y que eres la reina de las violetas? Pues que sepas que vas dejando un tufillo que se sabe donde estás a cien metros de distancia.
—¡No te enfades, que la noche es larga! trae ese coñac para acá... A mí ya no me queda bocadillo, ¿y a ti? —adujo ella con mejor talante.
—Él, alargando la botella del coñac dijo: vamos a callarnos... que como se den cuenta de que estamos aquí... vendrán, nos recogerán y nos llevarán al albergue.
—¡Al albergue no! ¡Qué manía tienen...! —¿Por qué no la dejarán a una vivir su vida en paz?— Tú crees que si yo quisiera vivir de otra manera, ¿no buscaría la forma de hacerlo? Los vagabundos somos necesarios en esta vida: el estímulo, el ejemplo para la gente que nos ve. Se sienten generosos y buenos cuando nos ayudan, y se animan a trabajar duro para no verse en nuestra misma situación... Somos muy necesarios para que los demás se sientan ricos por pobres que sean.
—Anda, echa otro trago y arrímate pacá—dijo él— que me has salido muy filósofa.

jueves, 21 de julio de 2016

CAMBIO...CLIMÁTICO

-¿Conoces a doña Anselma de Truquillo?
-No.
-Yo tampoco; se habla mucho de ella estos días.
-¿Quién es, y qué se dice de ella?
-Pues nada, que a los setenta años va a ser madre de gemelos.
-¡Ay! ¡Qué risa, Felisa! ¿Se sabe quién es el autor de la hazaña?
-¡Nada. hija! Ha cerrado la boca, se niega a decir quién es el padre.
-Pobre doña Anselma. No quiero imaginar como se encuentra en estos instantes.
-Pues..., contenta, muy contenta. Prepara los cochecitos y las cunitas con el mismo cariño e ilusión que lo haría una de treinta.
-¡Dios mio! ¡Será la comidilla del pueblo!
-¿El pueblo? ¡El pueblo está de fiesta! Las cadenas de televisión han mandado a sus agentes...¡Hasta el Gobierno ha formado una Comisión para no perder detalle del caso!
-¡Vaya, vaya! Para ver estar vivo...
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Estos y otros comentarios andaban de boca en boca de los habitantes de "Toca Nueva del Trueque". 
La anciana Anselma, conocida por todos por la tía Quinina, al no encontrarse bien y lucir un vientre descomunal, fue al médico. Éste, le dijo después del reconocimiento, y sin disimular su sorpresa, que estaba embarazada y que iba a ser madre de gemelos. Mucho empeño puso el doctor en averiguar a quién había seducido, qué había hecho para conseguir aquello que había conseguido, pero no obtuvo respuesta convincente. Ella se obstinaba en decir que, siempre había rogado a Dios para que le otorgara el don de ser madre de gemelos y que se había producido el milagro. Le había llegado la hora.
¡Risas y más risas! Comentarios y reuniones eran la tónica del lugar. Hacían las vecinas chocolate y buñuelos y la invitaban a merendar; todo por ver si soltaba la lengua y explicaba el método del que se había valido para conseguir su embarazo después de tantos año de menopausia. Además era viuda desde los cuarenta y siempre había sido la personificación de la discreción.
Por fin, una tarde que al chocolate le añadieron un chorrito de anisete, Anselma se puso en pie, y con  la sorpresa de las allí presentes, y con una elocuencia desconocida en ella hasta entonces dijo:
-¡Amigas mías! No temer por el cambio climático. Van a suceder cosas que nadie espera. ¡Hasta los perros hablaran y dirán en alta voz lo que piensan...Y el que quiera tener hijos, sólo tendrá que desearlo. El goce sexual quedará limitado. El que quiera conseguirlo tendrá que renunciar a: "Las Bellas Artes y las Letras"

domingo, 3 de abril de 2016

OPTIMISMO INSÓLITO

Tenía la dificultad de no poder hablar. Sus oídos funcionaban con precisión absoluta, y a pesar de ello, no era capaz de pronunciar palabra. En contraposición al hecho, sabía y comprendía cualquier idioma que ser humano pronunciara en su presencia.

Una mañana despertó con una sensación extraña. Se levantó de la cama, abrió la ventana, y lanzó al viento un grito que poco a poco fue hilvanando las notas de una obertura de la Traviata. Su voz se oyó a kilómetros de distancia. Era tan genial y maravillosa que los transeúntes se agolpaban bajo su ventana para escuchar aquel prodigio de la naturaleza.
No lejos de allí,  una reunión de jóvenes que, como era su costumbre todo lo celebraban, oyeron la portentosa voz. Quedaron alucinando. Corrieron la noticia. Mandaron los whatsApp a todos sus grupos. Pronto se llenó la plaza de gente que quería escuchar los cantos de Manolita, pero ésta, cerró la ventana y se ocultó del tumulto. Seguía sin poder hablar.

Pronto supo Manolita que si quería comunicarse con los demás lo había de hacer cantando. La peculiaridad del hecho se divulgó a través de lo ancho y largo de nuestro globalizado planeta.
Lo más sorprendente fue que Manolita cantaba en cualquier idioma que se propusiera hacerlo. Le llegaron contratos para visitar los teatros más importantes del mundo civilizado. 

 Le hacían improvisadas revisiones para saber si era de nuestro planeta. Tenían una cierta sospecha de que fuera extraterrestre. La clavícula implantada sumía a todos en la incertidumbre. No tenían conciencia exacta de que el metal utilizado con sus métodos y sus sistemas, fuesen compatibles con lo que aquí se conocía. 
El único medio de saberlo era extirparlo, extraerlo para analizarlo. 

La pobre Manolita cantaba y cantaba sus protestas, pero sólo conseguía que los aplausos durasen cada vez mayor cantidad de minutos. Por fin tomó la determinación de cantar sólo flamenco. En principio no se le daba bien; pero según fue practicando dominaba la especialidad con tal gracia y arte, que los aplausos duraban horas.

Resultado de imagen de fotos de personas que cantanDejó el flamenco y se dedicó al Rok duro. Ella quería ser escuchada en sus protestas por lo mal que entendían sus razones; pero sólo conseguía éxito tras éxito. 

—¡No cabe duda! ¡es extraterrestre! — decían los sabios eruditos en materias de extraña índole. 
¿Será una emisaria que nos trae la solución a los problemas que padece la humanidad?

 Si nadie habla, y todos cantan sus ideas, sus noticias, ya no será tan penoso ver los telediarios. 

Si los políticos cantaran sus intenciones... Tal vez sean poseedores de voces prodigiosas y ninguno lo sepa. Nos taladran los oídos con palabras que quizás si las cantaran producirían diferentes resultados. 
--¡Canten, señores, canten! ¿Será éste el mensaje del más allá?        

miércoles, 10 de febrero de 2016

LAS DOCTORAS



La doctora Alegría tenía una amiga muy entrañable, la doctora Dieta. Siempre que tenía un caso difícil de su especialidad, recurría a sus consejos de buena profesional. Les unía un gran afecto aunque a veces le resultaba incómodo seguir las normas que ésta le dictaba, sobre todo si le afectaba el problema de modo directo. Era estricta y severa en sus conceptos y nada flexible. O se hacía lo que mandaba, o te dejaba tirado sin miramientos. La doctora  Alegría era muy dada a las comidas copiosas. Su amiga, la doctora Dieta, le ponía sobre aviso:
--Mira, Alegría, los excesos nunca son buenos, tú deberías saberlo. No te dejes dominar por el placer del estómago --le decía-- Tengo una paciente, la señora Obesidad, que está pagando caro el placer de buen yantar, como diría Sancho Panza. Cuida tu dieta por el bien de tu salud.
--Oye Dieta, yo también tengo pacientes. La señora Anorexia, a la que veo con dificultad cuando viene, que no sé si se trata de un palillo chino, o de una fantasía óptica, también paga caro la carencia.
--Bueno, bueno, vamos a dejarnos de discusiones y vayamos al bulevar, he quedado con mi amiga Tranquilidad. Tomaremos un refresco, eso sí, de frutas del tiempo. Dijo Alegría
--Yo no iré –dijo Dieta--, cuando vamos las tres juntas me siento discriminada. Vosotras recibís los halagos y yo soy ignorada de un modo insultante. Decididamente no iré.

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viernes, 5 de febrero de 2016

AHORRANDO

Era Elvira una joven hermosa. Tenía largas piernas, mirada bella y una piel transparente. Entre tantos encantos, uno sobresalía entre todos: (¡Su gran sexapill!). Atraía las miradas de niños y mayores allá por dónde pasaba. Pero algo tenía Elvira que rompía y daba al traste con tanto regalo de la madre naturaleza: su dentadura no era perfecta. Cuando habría la boca se producía un eclipse total de sus encantos. Se propuso plantar cara al revés de su fortuna, y se puso en manos de un dentista. Éste, hombre al fin, quedó impresionado cuando Elvira se presentó en su consulta. Se propuso poner remedio a  aquella contrariedad. Anduvo comedido en el presupuesto, pero no tanto en otros temas. Cuando cubría a Elvira para sus manipulaciones profesionales dejaba las piernas fuera. La mujer del dentista en visita..., improvisada, se percató del detalle. Le incriminó y le indujo a cubrir por entero a la paciente. --¡Si lo hago por ahorrar celulosa! ¡¡Yo siempre actúo en plan ecologista! ¡Ya me conoces! --Decía el intercepto.
 "¡Ahorra en las cosas importantes --Dijo la aludida--, en nimiedades no merece la pena!" 
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jueves, 4 de febrero de 2016

FURIA MAL CONTENIDA

Al parecer, la abuela María se debatía entre la vida y la muerte. El vaho pestilente que se respiraba al abrir la puerta de su casa, denotaba desidia y abandono. En los años postreros de su vida, tal cómo sucede a más gente de la que sería de desear, no recibía la atención debida de sus cercanos responsables. Y no es que ella no mereciera más de lo que se le daba, era que la ingratitud y falta de humanidad es caldo de cultivo que prolifera libremente sin que haya antídoto para este veneno letal. La pobre había sido todo lo correcta que le permitieron sus medios en todo lo concerniente a comportamiento humano y social.
    Pero todo iba a cambiar. A la abuela María en su boca desdentada, apuntaban dientes nuevos. De la noche a la mañana, toda su estructura ósea, tomó la fuerza y regeneración, robusta y portentosa, de un púgil veinteañero.  También le creció la barba. Ante el asombro de todos, dio un salto de la cama, se dirigió hacia la mesa de la cocina, y con el puño cerrado la golpeó haciendo saltar por los aíres los tiestos acumulados durante semanas. Acto seguido, agarró a su cuidadora por la peluca y haciendo un nudo con las extensiones la colgó del perchero que había detrás de la puerta de salida. Dio un portazo y se marchó. (¡El mundo entero quedó aturdido con el suceso!). La mutación siguió produciéndose a lo largo y ancho de la superficie emergente.  El planeta se llenó de forzudos que zumbaban a diestro y siniestro....¡¡¡Resultado de imagen de fotos de forzudos

lunes, 26 de octubre de 2015

DE MI GUSTO

La pulguita Antonia tenía sus preferencias, a pesar de ser una pulga, ella no picaba a cualquiera. Debido a su gusto por lo selecto pasaba mucha hambre. Ya no se ponían a tiro ni ministros ni escritores, que eran sus preferidos.
Su abuela le aconsejaba que se acomodara sobre un perro fox terrier, pero ella le decía que prefería morir de hambre antes que picarle a un perro.

Resultado de imagen de fotos de trompetistas--¡Mira que entre los rizos de un fox terrier se vive bien, --le decía al verla dar tropezón tras tropezón y saltar cada día más corto.
--A ese paso, tú, no alcanzarás ni a un gato recién nacido. Pero ella, que no, y que no. Se había empeñado en instalarse en la axila de un músico trompetista. 

Resultado de imagen de fotos de pianistas--¡Qué poco sabes y qué poco romántica eres! ¡No te pareces a mí en nada. Si por lo menos fuera pianista o violinista..., ¡pero, hija, trompetista! ¡Si no tiene melodía! ¿Qué te dice a tí un trompetista?
--¡Nada, abuela! Pero, no sé por qué, me da la impresión de que la sangre de un trompetista, ha de ser más dulce que la de un pianista o un violinista.

Resultado de imagen de fotos de foxy--¡Ay! ¡Qué fantasiosa eres, hija mía! Creo que en la familia no ha habido una pulga tan tonta como tú.
¿No sabes que en los tiempos que corren las axilas reciben rociadas de productos muy perjudiciales para nuestra salud? ¡Chica, coge un perro ahora que todavía puedes! No quieras subir tan alto, que cuanto más alto subes, más fuerte es el porrazo!
--¡Ay, abuela, que pesada eres! ¡Déjame vivir mi vida! Te aseguro que, si no es de mi gusto, no voy a picar a nadie. 

sábado, 24 de octubre de 2015

BRUJERÍA



La bruja Patina se hallaba de mal humor. Se le había roto la escoba y no tenia repuesto. Tenía el presentimiento de que algo importante se estaba perdiendo, pues oía risas y cantos que venían de lejos, y no veía la manera de viajar hasta el lugar de dónde procedían.


Fue casa de su vecina, la bruja Falala, para pedirle el favor de que le prestase la suya; pero Falala no estaba por la labor.






A Patina le dio tanta rabia, y se puso tan furiosa que le salía humo de los oídos. Era algo parecido a los vapores que salen de la olla exprés.
Falala soltó tal risotada, que a Patina del impacto se le rasgó la falda y quedó con la canillas al descubierto. ¡Fue un desconcierto! Se oían los gritos de Patina y la risa de Falala a tal distancia, que desde "La Costa Norte" los oían en "Monte Dopeiro".

La bruja Cacheta, vivía en la encrucijada entre La Costa Norte y Monte Dopeiro. Oyó los estruendos. Se puso en camino a bordo de su escoba "Maruja" a la que tenía gran cariño por ser ésta la primera escoba que montó y con la primera que pegó una paliza a Carruno, su marido, el mismo día de su boda. Era tradición familiar pegar al marido una escobatina la noche de bodas, en señal de la mayor demostración de amor que se daba en familia. La tradición se cumplía fielmente desde hacía muchísimos años.

Algunos infelices no pudieron consumar el acto matrimonial a causa de su defunción por la fuerte impresión, pues se le daba sin previo aviso. No fue el caso de Carruno. Éste...Resistió, y vivió muchos años para contarlo.

Cacheta, llevaba en su faltriquera una sorpresa para Patina y Falala, no era la primera vez que les sucedía y pensaba darse un poco de diversión a su costa.

 Cuando Cacheta llegó a la altura de dónde se hallaban ambas, que por cierto habían llegado a las manos y se agarraban de los pelos de la cabeza, soltó un nido de pulgas que llevaba preparado, dejándolo caer sobre sus cabezas. ¡ Ahora, a la risa de Falala, se unió la de Cacheta!

Cacheta, reía. Patina y Falala, habían dejado de pegarse y se rascaban sin cesar.

Cacheta entre risa y risa decía: ¡No hay cosa más rica, que rascarse cuando pica!

viernes, 31 de julio de 2015

LA DESPEDIDA

Si... Y no. A veces, es larga y triste la despedida. En cambio otras, se nos marcha el encuentro sin pena ni gloria.
 A ti, yo te recibí templada. Sí, templada por los rayos de un sol indulgente que quiere y no quiere..., que quiere y no puede; pero hoy, te despido añorando tus rayos temblorosos y tímidos del invierno frío. ¡Adiós, julio! No eres mi amante, pero me dejas caliente. No son lágrimas lo que de mis ojos salen..., son gotas sudadas que me han producido los calores de tu encuentro. ¡Adiós! ¡Tardaremos un año en vernos! Yo volveré a encontrarte..., templada. Pero, esta vez, será por la alegría de vivir la aventura del encuentro por enésima vez.
El mes de julio visto por Yolanda

martes, 24 de febrero de 2015

NUESTRO SECRETO

 ¡Noventa y cuatro años, tenía Catalina! Lucia una sonrisa abierta, espléndida; su blanca, perfecta dentadura..., postiza, se veía desde lejos cuando ella salía a la calle.

 Saludos y halagos eran la tónica que le hacían salir a diario hiciera frío o calor. Las pocas amigas que le quedaban la miraban muertas de envidia. El color de su tez conservaba el rosado de la primavera de la vida. Su figura no se había doblegado con los embates del tiempo, se mantenía erguida a pesar de eso, usaba bastón.

 Utilizaba su móvil tal como lo haría un niño de diez años. Se movía por Internet para conectar con su correo electrónico sin problema alguno y participaba en los recursos vinculados a las redes sociales de manera que se identificaba con el perfil de una mujer de sesenta años.

--¡Como lo consigues madre!-- Le preguntaba una hija suya que andaba rondando los setenta.
--Hija, le decía, éste tiene que ser nuestro secreto. Desde que tenía veinte años me estuve preparando para cuando tuviera noventa. Traté siempre de no eludir mis responsabilidades. Sólo he leído y visto cosas que me aportaran cultura y sabiduría. He comido aquello que mi entendimiento me ha indicado que era lo mejor para mi salud.

 He tratado de ser feliz y de hacer felices a los cercanos a mí, sin pensar en los inconvenientes. Me sugestiono todos los días en que si no estoy satisfecha de mí misma no podré ser feliz, y, ahora, oigo una voz que me dice cuando me levanto: ¡Catalina, duerme bien, come bien, no hagas daño ni molestes a nadie, perdónalo todo..., y vive! 
--Dime algo que no te deje del todo satisfecha. Todo no habrá sido tan positivo como lo cuentas.
--Claro, lo habrá; pero eso es lo que yo olvido con empeño. ¡Estoy en otras cosas que me gustan más!

lunes, 23 de febrero de 2015

SEÑORES SERIEDAD

¡Es inaudito! ¡Silencio por favor, señores!
Estas expresiones y otras por el estilo, lanzaba la directora de la banda de música. Estaban ensayando, y los cuchicheos delos componentes del coro hacían imposible el desarrollo del trabajo con buenos resultados. 

 Ensayaba en conjunto el"Grupo escolar de segundo grado", con el de la "Tercera Edad".
Por un momento, la directora creyó perder el control de los nervios; pero, se sobrepuso, y, cogiendo la batuta con energía inusitada, marcó los compases con tal envite, que ésta salió volando por los aíres.

 Un ¡Ojoooooojooo!  escapó, mientras las miradas de los presentes, seguían su trayectoria hasta que, ante el asombro de todos, desapareció. 
Sí, desapareció por la abertura del techo que daba paso al respiradero del aíre acondicionado. Acto seguido, en el exterior, una explosión de fuegos artificiales formaba tal estruendo que todos corrían a mirar por las ventanas. 

Lo que vieron les dejó estupefactos: allá en lo alto del firmamento, todas las estrellas cantaban a coro el himno que ellos estaban ensayando, dirigidos por la batuta, que marcaba círculos y piruetas en el firmamento.

 Los niños reían y saltaban alucinados. Los adultos, sobresaltados, decían que aquello era una premonición.

La directora lo tomó como cosa habitual en ella, ya que decía que su fama la iba a llevar al estrellato, sólo que de momento, era la batuta la que antes había llegado.



domingo, 22 de febrero de 2015

AIRES FUTURISTAS

Se estaba iniciando windows cuando, Felisa, advirtió ciertas anomalías en su computadora. Se disponía a insertar su contraseña, cuando escuchó voces extrañas. Siguió en su cometido dispuesta a entrar en la página Sudoku gratis haciendo caso omiso a los ruidos, sin interesarse por averiguar de dónde procedían. 

Después de ir clicando  en los correspondientes espacios, apareció la cuadrícula Sudoku. Acto seguido, Felisa, cómo si se hubiese sentado encima de una piña, dio un gran salto y salió corriendo despavorida. Cuando a los pocos segundos se recuperó de la sorpresa, volvió junto al ordenador y quedó estupefacta: ¡Los números del Sudoku, hablaban entre ellos! 

El "Siete" le decía al "Tres":
--¿Te das cuenta de que somos diez, y no hay ni una fémina entre nosotros?
--¡Pues es verdad! --contestó éste con signos de extrañeza y muy alterado.
 --No es justo, hay que protestar, ¡tenemos que levantar el hacha de guerra!..., decía el "Cuatro", que presentaba un aspecto encogido y desgarbado.
 Estaban en estos diálogos un poco subversivos cuando, el "Uno" y el "Ocho" se pusieron a bailar un valls. Hacían una pareja la mar de extraña; el "Ocho", obeso y panzudo, y el "Uno", escuálido y,entre nosotros..., algo facineroso.

El "Nueve", por aquello del qué dirán, no habría la boca. Andaba acomplejado desde que oyó decir al "Tres" que él, era cabezón. Al no haber féminas siempre bailaban entre ellos. El nueve quedaba sin pareja porque el "Cero" sólo podía rodar, además, todos temían que el peso de su cabeza le desequilibrase y les cayese encima.  El "Tres" le tenía mucha manía desde que le dijo que, él, era presumido y se creía el más guapo; ni le quería hablar. También le dijo que le gustaba la "Y" griega porque era copulativa, y..., eso no se lo iba a perdonar. ¿A qué cuento venía mezclar letras con números?


Decidieron ponerse de acuerdo para hacer huelga y protestar. Todos querían igualdad de oportunidades.Querían ver en sus filas, tantas númeras, como números. ¡He dicho!

Felisa también se sumó a la protesta. Echaron a rodar al "Cero", el "Uno" le facilitaba el rodaje. Todo quedó colaxado; todo menos los ordenadores, que siguieron funcionando,¡Eso sí, sólo para contenidos lúdicos!
  


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jueves, 19 de febrero de 2015

PARA UN DÍA

Sucedió que, por cosas del destino, dos hermanos seguían unidos, al mismo son, sin variar su trayectoria desde su nacimiento. Lo más habitual era que, con el paso del tiempo, cada uno siguiese su camino; pero ellos no, siempre juntos.

 Eran muy parecidos. Fríos y despiadados, su crueldad hacía estragos en las clases más desfavorecidas. Cuando ellos se presentaban, morían a diario los ancianos con delicada salud.  Todos esperaban con resignación a que se marchasen, casi nadie los quería. 

Uno se llamaba Enero y otro Febrero, en castellano, en los demás países del planeta burbuja en el que vivíamos, cada uno le llamaba a su manera. 
Se daban la mano y primero se presentaba uno, pasada Navidad. Después venía el otro, de ahí nació el dicho: "Otro vendrá que bueno me hará", también "Febrerico el corto, un día peor que otro"

 Dicen que, antes, en tiempos remotos, la humanidad no conocía el modo de evitarlos. Ahora, cuando pasan las fiestas y el jolgorio de la Navidad, es costumbre volatilizarse y reaparecer en otra galaxia hasta que estos dos indeseables desaparezcan de nuestra vista.  ¡Vivan los adelantos modernos!

viernes, 2 de enero de 2015

AVENTURAS DE DOS SUPERVIVIENTES

Se calentaba el agua en un puchero. Dos bacilos asustados se decían: 
--¡Tenemos que escapar de aquí!
--¿Y, cómo?

Pronto la solución a su problema se presentó en forma de dedo. Vieron cómo una mano levantaba la tapadera del puchero e introducía en el agua una uña grasienta... Quizás para comprobar la temperatura del agua. Se agarraron a ella como náufrago al madero que flota a meced de la marea. 

--Espero que el dueño de este dedo no use mucho el jabón-- decía el superviviente número uno.

--Quizás ni lo conoce; el aspecto de esta uña denota su completa ausencia-- decía el segundo superviviente.

--Nosotros, por si acaso, nos meteremos en el primer resquicio que se nos presente a tiro. No me gustaría desaparecer sin multiplicar mi especie.

Aquel dedo, pertenecía a su vez a una mano que, también ella, a su vez, pertenecía a un brazo que pertenecía a una anciana. Ésta, vivía hace muchos, muchos años, en una casita de adobe en el bosque junto al río.
Ella, se comportaba según le enseñaron los mensajes culturales que sus ancestros fueron transmitiendo generación tras generación. 

Cuando sentía la comezón en un oído, introducía su dedo índice en el orificio que se encontraba en su oreja, allí mismo donde la comezón fastidia, y  lo agitaba con vehemencia hasta lograr alivio.

Esta situación hizo acto de presencia para regocijo de nuestros dos bacilos. Se quedaron enganchados en el cerumen que protege al oído interno de microbios y bacterias.

Nuestros supervivientes, pronto cayeron en la cuenta de que aquél, no era, el lugar adecuado, pues cada vez que la anciana llamaba a sus gallinas dispersas por los alrededores para agregar un poco de cereal a su dieta: --¡Piula!--¡Piula!-- sentían como martillazos directos que hacían peligrar su seguridad bacilona.

Decidieron que lo más sensato era espabilar; cuando apareciese el dedo por allí, se marcharían a un lugar más tranquilo.

No tardó el dedo inquieto en aparecer. Preparados como estaban, se acomodaron en su uña y salieron de una para meterse en otra, pues el dedo fue directamente hasta la nariz. El cambio no fue acertado, pues aquello era una corriente vertiginosa que pretendía arrástralos hacia no sabían donde.
El superviviente número uno se lamentaba:

--Más nos valdría  haber quedado en el puchero. Oí decir a mi abuelo que el agua hirviendo no puede con nosotros.      






1! 

  

domingo, 7 de septiembre de 2014

AMOR Y AMISTAD

 Estaba yo buscando
argumento,
para hacer mi poesía,
que tuviese fundamento.

Lo que hice primero,
fue buscar en mi fuero,
algo fundamental,
que no costase dinero.

¿Qué podría yo dar...?
¿Que no costase dinero
y fuese fundamental...?
...Amor, amor y amistad.

martes, 26 de agosto de 2014

LA CABRA CARSA

 Hola amigos, antes de comenzar mi relato quiero presentarme: 
Me llamo Carsa. Car, por mi padre que se llama Carzón, y "sa" por mi madre que se llama Sabia. Soy una cabra y vivo en una casa muy antigua que hemos ido heredando desde tiempos inmemoriales, casi de la prehistoria. La verdad es que vivimos en el corral. 

Mi vida nada tiene que ver con la de otras cabras que viven en grandes rebaños en lujosas naves con todos los adelantos modernos donde, según dicen, hasta les ponen música de fondo y la comida no les falta. Parece ser que, con estos procedimientos dan más leche y salen más ricos los quesos. Pues, como les decía, mi vida es distinta. 

Yo tengo que pastar todos los días por los montes y los valles. A veces, recorro caminos intransitables con peligro de despeñarme por un risco para al final encontrar algún matojo con sabor amargo que me amarga la mañana. 

Total, deciros esto no implica que quiera contaros mis aventuras y desventuras, no: es que, el otro día, andando yo por sendero tortuoso en lugar alejado y dejado de la mano de Dios, me encontré con un humano de estos que saben tanto.

Dicen que son los seres más privilegiados por la madre naturaleza; pero algunos que mal se lo pasan algunas veces. Las cosas no les salen como ellos quieren y sufren como tontos. Yo no lo entiendo, claro que soy una cabra, la naturaleza no me ha dotado de nada.

 Este humano que encontré se hallaba subido en lo alto de un risco, dispuesto a lanzarse al vacío. Yo pensé en lo que mi madre me dijo un día:
 "Hija, no te lances al vacío si alguna vez sientes esa tentación" Tú, distráete y espera, que la muerte viene sola. Es lo único que hay seguro en esta vida y, a lo mejor, es más suave esperándola que si la tomas por tu cuenta. ¡ Mi madre es muy sabia para ser una cabra!
  







MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...