martes, 5 de mayo de 2026

Una muralla insalvable

  


La lagartija Fernanda tenía ante sí un problema, para ella, grave. No dormía, no comía y sus patitas traseras se estaban debilitando a causa de su inestabilidad emocional. 
Una mañana en que tanto le costaba desplazarse pensó pedir ayuda, pero... ¿a quién? Su amigo el ratoncito Perolo estaba descartado, hacía tiempo que había marchado al extranjero, la gata Rufina no tenía criterio para ciertos problemas y el saltamontes Nicasio no respondía a sus llamadas. Estaba sola. Sola para escalar la muralla que la separaba de su amado. Este, había desaparecido una mañana sin sol con un salto titánico desde el muro adyacente a la gran muralla y no sabía nada de él. 
Fernanda hizo reflexiones, si tenía que superar ese obstáculo por sí misma era preciso buscar una solución efectiva. Sin comer y sin dormir no conseguiría nada. La estrategia sería hacer todo lo contrario, dormir, comer y ejercitar la fuerza física al máximo, junto con la habilidad para dar grandes saltos. 
Puso en marcha su proyecto. Hizo ingesta de alimentos con propósito. Fue al gimnasio para lagartijas intrépidas, siguió instrucciones de especialistas sin reparo. 
El día siguiente de su comienzo fue desalentador, no quedaba parte de su menudo cuerpecito que no le doliese, estaba extenuada. 
—¡Esto no funciona! —Dijo para sí—estoy peor que estaba. 
Por unos días pensó dejar de esforzarse y desistir del intento, pero algo dentro de sí se rebelaba. Pidió consejo a los profesionales del gimnasio, los cuales pusieron en claro que sus dolencias eran agujetas producidas por el esfuerzo, que no pasaba nada anormal, todo pasaría en pocos días.
Así fue como la lagartija Fernanda subió considerablemente su potencial físico. Su aspecto había cambiado de modo espectacular. Era la lagartija más bella que jamás había pasado desde el muro a la gran muralla.
La sorpresa de Fernanda no fue encontrar a su lagartijon con otra pareja. Este le dijo que había salido huyendo. Quería encontrar otra compañera con mejor presencia, pero ahora que estaba tan guapa, si ella quería podían volver a estar juntos. A Fernanda, lo de volver no le pareció bien. Ella también quería ahora a otro lagartijón con mejor presencia. 
Fernanda se presentó a competir en saltos a las olimpiadas para lagartijas. Quedó campeona. Fue famosa y siguió compitiendo hasta que se enamoró de un instructor de gimnasia y se unieron para siempre.

María Encarna Rubio

     

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En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...