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domingo, 23 de diciembre de 2018

NAVIDAD SIN NIEVE

Fotos e imágenes de Navidad con paisajes

Era Navidad. La nieve cubría  todo el bosque y hasta el agua del río se había congelado. No había patitos nadando bajo el puente, habían emigrado a otros lugares donde la Navidad no era blanca ni las aguas de los ríos se convertían en frío hielo. 
En la chimenea de la casa de Enea las llamas  brillaban calentando el ambiente con sus chispas crepitantes. 

 Enea soñaba con tener unas Navidades sin nieve. Poder emigrar igual que lo hacían los patitos a esos lugares donde el sol brilla en invierno y los campos tienen su esplendor igual que en primavera. 



—Mamá, ¿sería posible marchar a otro lugar donde el sol luzca siempre? —le decía a su madre cansada de no poder salir a jugar.
—Mi niña —le decía su madre—: en el resto del mundo, esos países templados, quisieran tener todo nevado en Navidad. Adornan sus casas con motivos que recuerdan nuestros paisajes, nuestros árboles nevados. Les parece que nosotros disfrutamos de la auténtica Navidad... Te diré una cosa: la Navidad no la hace ni la nieve ni el Sol, la Navidad es una ilusión, un sentimiento que nos inunda de amor y buenos deseos para toda la humanidad. Allá donde te encuentres, vívela con sentimiento cristiano, porque es la celebración del nacimiento de Jesús, que vino al mundo a darnos esperanza de salvación para la vida eterna. A decirnos que nos amáramos unos a otros como Él nos amó, y como un milagro, ese mandato suyo, en Navidad se cumple con más fuerza que en el resto del año. 

M.E. Rubio González 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

CUENTO DE NAVIDAD

Cuentan que, en tiempos lejanos, a dos reyes magos de Oriente estudiosos de las estrellas, una señal les fue enviada desde lo alto:

--¡Mira, Melchor! ¿Acaso es esa una señal del cielo? Decía Gaspar a su compañero al descubrir una gran estrella de larga cola que se posaba ante ellos. 

--¡Sí, lo es! Sigamos su huella; algo en mi interior me dice que estamos destinados a  hacer un gran descubrimiento. 

 Melchor y Gaspar dispuestos a seguir la huella de aquella señal que en forma de estrella se mostraba ante ellos invitándoles a que la siguiesen prepararon sus camellos y se pusieron en camino. Encontraron a otro rey de una nación vecina, llamado Baltasar, al que les unía gran afecto por ser éste partícipe de sus mismas aficiones: mirar las estrellas para descubrir sus secretos. También ante él se había posado e invitado a seguirla.
Hubieron de pernoctar para descansar en el desierto. Melchor tuvo un sueño que le causó gran inquietud:

 Estaba él observando las estrellas y veía que cada estrella se convertía en un niño recién nacido, desnudito, sin madre que le cuidase, en el más absoluto desamparo. Lloró Melchor de pena. Aquellos niños sin abrigo y en desamparo...¿Quién los cuidaría?

Contó a sus compañeros su sueño. Éstos pensaron preocupados que aquello era un aviso. Tenían la premonición de que algo muy grande estaba sucediendo. Ellos tenían un papel muy importante en estos acontecimientos que cambiarían el mundo para siempre.

Siguiendo la huella de la estrella,  observaron  que se posaba sobre un establo donde un niño recién nacido reposaba en un pesebre. Pronto cayeron en la cuenta de que aquel niño era extraordinario. Éste, de un modo milagroso, sin que nadie lo notara les habló de esta forma:

--"Soy un niño que ha nacido para cambiar el mundo. Todos los días nacen cientos de niños. Muchos de ellos también traen secretos que cambiarían el mundo. Es cometido de las personas que tienen en su mano el poder hacerlo cuidar de cada uno de ellos. Que no les falte la educación ni los alimentos. Castigaré a los malvados que se atrevan a mancillar su inocencia.
Los tres reyes, quedaron anonadados con el mensaje de aquel niño.
Por esta razón, vienen todos los años a recordarnos que lo más importante del mundo son los niños; que les protejamos y les eduquemos con valores y principios. Los juguetes han de ir acompañados de cuidados adecuados y mucho amor durante todo el año. 
El niño del pesebre se llamó Jesús, y, es verdad que: ¡"Cambió el mundo"!

MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...