lunes, 27 de mayo de 2019

La vaquita Felisa






La vaquita Felisa





A la vaquita Felisa
cuando salía a pastar
siempre le daba risa.

Todas las moscas del prado
tenían la preferencia
de posar sobre su rabo.

Ella al verlas lo movía;
 ver como ellas saltaban,
¡lo que más le divertía!

Ciclusa que era una mosca
venida de la ciudad,
le pareció cosa tosca.

Fue y le dijo a su vecina
que la vaquita Felisa
pecaba de no ser fina.

Que teniendo invitadas
era mal comportamiento
hacerles vapuleadas.

Pues les faltaba al respeto
y sería más adecuado
dejar ese rabo quieto.

Con mucha serenidad
Felisa le ha aconsejado...
¡Que se vaya a la ciudad!

María Encarna Rubio






domingo, 26 de mayo de 2019

Peregrinando

Después de los escollos
vine a la playa.
Después de la tormenta
viene la calma.
Se suceden los días
y van pasando.
Lo bueno y lo malo
nos va llegando.
Paciencia necesita
el peregrino.
Pasito a pasito andando
hace el camino.
Y llegado a su meta
va repasando.
El trabajo que cuesta
llegar andando.
Nada cuesta trabajo
cuando está hecho.
Ha llegado a la meta
con gran provecho.

 M. E.Rubio González 

viernes, 17 de mayo de 2019

Cambio climático



—¿Conoces a doña Anselma de Trujillo?

—No. ¿Quién es esa señora?

—Mi vecina. ¡Pásmate! A los setenta años va a ser madre de gemelos.

—¡Jesús me valga! Y... ¿Cómo está ella?

—Pues... Contenta, muy contenta. Prepara los cochecitos y las cunitas con tanta ilusión y cariño como lo haría una joven de veinte.

—¡Dios mío! Será la comidilla del pueblo.

—No se habla de otra cosa.

—¡Vaya, vaya! . Si que es extraordinario.



     Estos y otros comentarios por el estilo andaban de boca en boca de los habitantes de "Toca Nueva del Trueque". La anciana Anselma, más conocida por la tía Quinina, al no encontrarse bien y lucir un vientre descomunal, fue a la consulta del médico. Este, le dijo después del reconocimiento, sin disimular su sorpresa, que estaba embarazada y que iba a ser madre de gemelos.



Mucho empeño puso el doctor en averiguar los métodos de que se había valido para conseguir su embarazo, pero no obtuvo una respuesta convincente.

Ella se obstinaba en decir que, desde siempre había rogado a Dios que le concediera el don de ser madre de gemelos y que por fin se había producido el milagro.



¡Risas y chistes por doquier! Las vecinas hacían chocolate y buñuelos e invitaban a la tía Quinina a merendar por ver si soltaba su secreto. Ella era una humilde viuda desde los cuarenta y siempre el colmo de la discreción.

Por fin una tarde que al chocolate añadieron un chorrito de anisete, la tía Quinina, poniéndose de pie sobre la silla donde estaba sentada, dijo:



¡Amigas mías! No temáis por el cambio climático. Traerá grandes sorpresas para todos; una de ellas será que, la que quiera tener hijos no necesitará obra de varón, solo tendrá que desearlo. El placer sexual quedará limitado. El que quiera seguir con ese procedimiento tendrá que renunciar a las excelencias intelectuales... Nada de Letras ni Bellas Artes.



jueves, 16 de mayo de 2019

Cambio climático


—¿Conoces a doña Anselma de Trujillo?
—No. ¿Quién es esa señora?
—Mi vecina. ¡Pásmate! A los setenta años va a ser madre de gemelos.
—¡Jesús me valga! Y... ¿Cómo está ella?
—Pues... Contenta, muy contenta. Prepara los cochecitos y las cunitas con tanta ilusión y cariño como lo haría una joven de veinte.
—¡Dios mío! Será la comidilla del pueblo.
—No se habla de otra cosa.
—¡Vaya, vaya! . Si que es extraordinario.

Estos y otros comentarios por el estilo andaban de boca en boca de los habitantes de "Toca Nueva del Trueque". La anciana Anselma, más conocida por la tía Quinina, al no encontrarse bien y lucir un vientre descomunal, fue a la consulta del médico. Este, le dijo después del reconocimiento, sin disimular su sorpresa, que estaba embarazada y que iba a ser madre de gemelos.

Mucho empeño puso el doctor en averiguar los métodos de que se había valido para conseguir su embarazo, pero no obtuvo una respuesta convincente.
Ella se obstinaba en decir que, desde siempre había rogado a Dios que le concediera el don de ser madre de gemelos y que por fin se había producido el milagro.

¡Risas y chistes por doquier! Las vecinas hacían chocolate y buñuelos e invitaban a la tía Quinina a merendar por ver si soltaba su secreto. Ella era una humilde viuda desde los cuarenta y siempre el colmo de la discreción.
Por fin una tarde que al chocolate añadieron un chorrito de anisete, la tía Quinina, poniéndose de pie sobre la silla donde estaba sentada, dijo:

¡Amigas mías! No temáis por el cambio climático. Traerá grandes sorpresas para todos; una de ellas será que, la que quiera tener hijos no necesitará obra de varón, solo tendrá que desearlo. El placer sexual quedará limitado. El que quiera seguir con ese procedimiento tendrá que renunciar a las excelencias intelectuales... Nada de Letras ni Bellas Artes.

jueves, 2 de mayo de 2019

El amor siempre es mágico

Resultado de imagen de imagenes de rosales en invierno
 En el jardín un rosal tiritaba de frío. Había fallecido el invierno y la primavera se hacía esperar: todas las plantas  permanecían sumidas en el letargo del otoño infiel y del invierno crudo.

Resultado de imagen de imágenes de pájaros volando
Por fin, una mañana, un sol radiante se filtraba a través de la neblina gris haciendo jirones de cielo azul y nubes que galopaban asustadas de su fuego incandescente. Todo se llenó de vida. Los pajarillos revoloteaban con una alegría en sus trinos que presagiaban citas de amor esporádico, ya que son segundos lo que duran sus contactos sexuales para la reproducción. 

 Esa misma mañana, cuando el rosal empezaba a desperezar sus ramas del largo entumecimiento, una gotas saladas vinieron desde lo alto a convertir su alegría en mal augurio. Eran las lágrimas de una adolescente que lloraba por la ingratitud de su primer amor mientras cogía rosas de un rosal: había comprobado que las  promesas que de amor que le hacía eran las comunes que hacía a otras chicas. Todo un mundo de ilusiones se le venía abajo. Ya nada tenía sentido para ella. Sus lágrimas eran torrentes que amenazaban con arruinar con su salada amargura la fertilidad del rosal.
Resultado de imagen de imagenes de primavera

 Éste, viéndose amenazado, brotó en un alarde de majestuosidad y belleza. La niña, asombrada al ver aquel milagro, pensó que no había que llorar cuando un amor muere. Igual que brota el rosal cada primavera, brota el amor y se renueva cuando  muere con la misma fuerza que la primera vez.   

MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...