lunes, 26 de junio de 2023

José va de la cárcel a la corte del faraón

 



 Pasado algún tiempo seguía José en prisión como alcaide, dado su talento para dirigir a la masa fue propuesto para el cargo.
El copero del faraón, al que predijo lo que vaticinaba su sueño, servía en la corte. Por aquellos días el faraón andaba obsesionado con unos sueños inquietantes que había tenido: siete vacas gordas y lustrosas pactaban frente a él a la orilla del río. De pronto, siete vacas muy flacas salían y devoraban a las siete vacas gordas, pero seguían tan huesudas y famélicas como antes. Otro sueño se componía de gavillas de trigo, también eran siete, hermosas y muy granadas, y otras siete muy vacías de fruto las devoraban. El faraón convocó a los sabios y doctores para que interpretaran sus sueños, pero ninguno acertaba a decir algo que convenciese al faraón. Y fue entonces que el copero se acordó de José, que con tanto acierto predijo el significado de los sueños. Lo puso en conocimiento del faraón, y este dispuso que lo trajesen a su presencia de inmediato. 
José cambió su atuendo y se afeitó la barba antes de presentarse al faraón.
    

miércoles, 21 de junio de 2023

José en la cárcel

 


José en la cárcel era ejemplo para sus compañeros de prisión, a todos animaba y atendía, ellos confiaban en él y le hacían su confidente.  Estaban entre ellos el copero y el panadero de faraón, que andaban preocupados por un extraño sueño que habían tenido. José, siempre iluminado por Dios, les hizo la interpretación de su sueño: el copero iría en tres días a su puesto de trabajo y al panadero lo ajusticiarían cortándole la cabeza, tal como sucedió.
 

José en Egipto

 



   
José en Egipto destacaba por su atractivo físico y su inteligencia.
Los mercaderes lo vendieron a Putifar, un oficial egipcio que pronto delegó en él el gobierno de su hacienda dado que su maravillosa actitud para resolver cualquier evento y honradez era inapreciable.
La mujer de Putifar lo acosaba descaradamente cuando su marido estaba ausente, hasta el punto de arrancar su túnica de modo que José hubo de salir corriendo en condiciones sospechosas. La acosadora, llena de ira y despecho por no conseguir su propósito, llamó a voces desaforadas a la servidumbre, que presenciaron la huida de José semidesnudo y le acusó de ser ella la ultrajada.
Putifar creyó los argumentos de su esposa y mandó a José a la cárcel. 

martes, 20 de junio de 2023

Jacob Israel






 

    

   

 Jacob fue padre de doce  hijos, pero con su amada Raquel solo tuvo dos: José y Benjamín. Dios estaba presente en su vida. Un día que oraba en la soledad del desierto oyó una voz que decía:  «Jacob, es mi deseo que desde ahora tu nombre sea Israel. Tus hijos formaran las doce tribus de los primeros Israelitas»

Dios bendecía a Jacob con gran prosperidad y sus rebaños se multiplicaban de manera fabulosa. Su hijo José era su favorito, lo retenía a su lado y le hacía costosos regalos, cosa que despertaba la envidia de sus hermanos. Un día que su padre le había regalado  una túnica de gran distinción que manifestaba ser el sucesor, todos estaban furiosos. 

—Mirad— decía uno de ellos al ver que venía hacía donde estaban guardando los rebaños—ahí nos llega el favorito, el protegido de todo trabajo, del frío y del calor. Tendríamos que darle su merecido. Y con la maldad que engendra la envidia, le quitaron la túnica y lo tiraron a un pozo para que allí pereciera de hambre y de sed. Por fortuna acertó a pasar una caravana de mercaderes que se dirigía a Egipto y decidieron venderlo y repartirse el dinero. Mataron un cabrito y mancharon la túnica con su sangre y dijeron a su padre que una fiera lo había devorado.

Jacob llevó un duro golpe en su vida, no dejaba de lamentar la pérdida de su amado hijo. Los malvados hijos, al ver el dolor que habían causado a su padre, estaban arrepentidos, en adelante fueron mucho más atentos y no les dejaba dormir el sentimiento de culpa. 


        









Jacob se reconcilia con su hermano.


 El joven enamorado Jacob, a pesar de estar casado con Lea, trabajó gratis para su tío otros siete años para conseguir hacer su esposa a Raquel, en aquellos tiempos estaba permitido tener varias esposas, tantas como pudieras mantener. 

Cuando por fin consiguió su propósito y con la ayuda de Dios prosperó lo suficiente, marchó con sus esposas y sirvientes a reconciliarse con su hermano Esau, al que le había robado la primogenitura.

 Llevaba presentes para regalarle, y este, cuando le vio llegar con sus hijos que le había dado Lea, y todo el séquito que le acompañaba, le tendió sus brazos y le perdonó. 


 

sábado, 18 de febrero de 2023

Jacob en casa de su tío


  Tras dejar el altar ungido, Jacob llegó a casa de su tío. Lo recibió con alborozo y lo acomodó entre la familia que se componía de tres hijas casaderas. La menor se llamaba Raquel. Jacob se prendó de ella nada más verla y pronto la pidió en matrimonio. Su tío no puso objeción alguna, pero como no tenía nada para pagar la dote, le propuso que trabajara siete años gratis para él, y después se llevaría a cabo la boda.

Jacob trabajó duro durante siete años, y por fin llegó el día de la boda.
Hicieron los festejos acostumbrados a la usanza del lugar y la novia fue entregada cubierta por un velo del que no se despojó hasta llegado el momento de la retirada al lecho nupcial. El tío de Jacob no lo abandonó ni un instante y le hizo beber más de la cuenta en la celebración, de manera que Jacob llegó aturdido al dormitorio. Cuando despertó a la mañana siguiente, cual sería su sorpresa al comprobar que se había casado con Lea, la hermana mayor de Raquel. 
Salió espantado a dar quejas a su tío, este le dio el argumento de que lo había hecho por una razón convincente, las hijas se tenían que casar por orden en aquel lugar, primero la mayor, pero que no había problema, si trabajaba gratis para él otros siete años, se podría casar también con Raquel.


 

martes, 14 de febrero de 2023

La huida de Jacob


 Cuando Esau es informado de que Jacob ha sido bendecido entra en cólera. Rebeca aconseja a Jacob que se vaya por un tiempo a vivir a casa de su tío, en Betel, porque Esau quería venganza. 
Jacob huyó de casa de sus padres. Fue un camino largo y fatigoso que él no conocía. Anduvo temeroso de los peligros que suponían las fieras y el sol ardiente. Llegado a un lugar reposado, hizo un alto y se tendió a descansar al abrigo de unos arbustos crecidos y un cúmulo de piedras bien dispuestas, él no lo sabía, pero era un altar que su abuelo Abraham levantara cuando anduvo por el desierto para dar gracias a Dios. Cuando quedó profundamente dormido tuvo un extraño sueño: una escalera subía hasta el cielo por donde ángeles subían y bajaban. Al final había un hombre sentado que irradiaba destellos luminosos que cegaban que le habló: 
"No temas Jacob, yo soy el Dios de Abraham y siempre te protegeré, nunca te abandonaré"
Reanudó su camino ilusionado y confiado, pero antes de ponerse en marcha, él también levantó un cúmulo de piedras y las ungió con aceite de oliva, en señal de que aquel era un lugar sagrado. 


 

MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...