jueves, 22 de junio de 2017

SIEMPRE PADRE

—¡Qué haces, padre! No sigas serrando el roble. Es... Cómo cometer un asesinato. Caerá la bella casita que construiste para mí cuando era un niño. Pusiste tanta ilusión en ello y fueron tan felices los momentos que viví a su sombra. Mi anciano amigo, mi árbol querido... Desaparecerá para siempre, y con él, recuerdos imborrables de la etapa más feliz de mi vida.
—Tengo que hacerlo, Carlos. Sus ramas obstaculizan el paso y el sendero se hace impracticable. Además, pienso redondear el terreno para hacer una placita con fuente iluminada. Sé que para ti es duro. También lo es para mí. Lo plantó mi padre para que yo jugase a su sombra. Él quería que mi infancia fuese feliz, igual que lo quise yo para ti cuando construí sobre sus ramas la casita que te albergó cuando los sueños suben alto. 
—El pobre roble nos dio sombra y cobijo, padre. Igual podrás hacer la plaza. Será más bella con un árbol que de sombra.
—No, hijo. Este árbol es muy grande y todo será sombra. Tú, cuando seas anciano necesitarás mucho sol.

   Resultado de imagen de FOTOS DE ROBLES

2 comentarios:

  1. Para mi esta historia es una gran belleza

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  2. Gracias amiga, me alegra mucho que lo veas bello. Un abrazo grande.

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