martes, 24 de marzo de 2015

EL HALLAZGO




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Marcos se había levantado trabajador. Era un hombre perfecto. Su día de descanso lo dedicaba a cavar la zanja para hacer la cerca de su jardín. Esa mañana, se desperezaba acariciado por los rayos del sol naciente al nuevo día. Romántico y espiritual, odiaba todo lo mundano, y según él, los bienes terrenos le tenían sin cuidado alguno. Odiaba a los codiciosos, y no transigía ante la excesiva concupiscencia.

 Trabajaba de celador en un sanatorio de enfermos contagiosos allá por los años donde los antibióticos aún no habían hecho su aparición. Salía a dar paseos por el bosque con los enfermos en vías de recuperación. Tenía grandes conocimientos de botánica y conocía toda la variedad de setas comestibles y las no comestibles también.

Era domingo. Su mujer,Vera, se había quedado en la cama. Los madrugares no le gustaban tanto como a su marido.
Tenía en la cocina una cesta llena de setas dispuestas para ser cocinadas. Marcos, algunas veces gastaba bromas a Vera. Hacía simulacros para sacarla de la cama. Esa mañana, llamaba a Vera a gritos de tal manera que tenía a los vecinos expectantes:
--¡Vera, mira lo que he encontrado dentro de la zanja! ¡Baja, que me ayudes, que no puedo subir ésto solo!

Vera, que ya estaba acostumbrada a las bromas de Marcos, se levantó y haciendo caso omiso, se puso a cocinar las setas y a preparar el desayuno. El vecino que estaba intrigado por los gritos de Marcos se le acercó a ofrecerle su ayuda. Llegó a la altura de donde se encontraba Marcos, y cual sería su sorpresa que quedó mudo ante el hallazgo. Había encontrado Marcos un cofre lleno de monedas de oro enterrado en la zanja. El vecino no articuló palabra, pero Marcos vio en su semblante la sombra de la codicia

El vecino no se anduvo con rodeos. Expuso en pocas palabras lo que pretendía. Dijo que aquel cofre lo había enterrado su abuelo y que le pertenecía. Marcos que odiaba a los codiciosos, se abalanzó sobre el vecino y de no ser por Ada, la mujer de éste, lo mata con el pico con el que habría la zanja.
Ada, se interpuso entre ambos. Llena de iluminación y buen juicio les dijo:

--Si seguís por este camino, el cofre no será para ninguno pues vendrán las autoridades y se lo llevarán.
Esas monedas tienen apariencia de ser muy antiguas. Si bien a bien os las repartís, ya que se encontraban en terreno medianero, todos saldremos ganando.
--¡Las he encotrado yo, y no las reparto con nadie!--Dijo Marcos-- ¡No es por lo que valen, es porque odio a los codiciosos!  






        

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