sábado, 7 de septiembre de 2019

Semblanza de un ayer



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No se ve alegre el semblante
De la vieja mula Parda,
Arrastrando la tartana.
Con herraduras de hierro
En sus pezuñas clavadas.
¿A dónde vas, mula Parda?
Le diría yo si ella hablara,
Sabiendo que va hasta el sitio
Donde canta una gitana,
Vestida con traje negro
Y en su pelo rosas blancas,
La canción más triste oída
De labios de una gitana.
Cantada para un torero
Que en el albero dejara
Su sangre desparramada...
Ese toro lo ha matado
Antes que él lo matara.
La gente quiere escucharla
Y allí van con  tartana
 Con traqueteo de adoquines
Que pisa la mula parda,
Hasta donde está el teatro
Donde canta la gitana.
Se viste con traje negro
Y en su pelo rosas blancas.

María Encarna Rubio


miércoles, 12 de junio de 2019

Jesús el buen pastor





 Le había sido dado nacer en lugar tan singular. 
Su belleza pletórica a todos se les prohibía contemplar.
 Cubierta con tupido manto nadie podía imaginar lo que se ocultaba debajo. 
En su castillo de roca natural presentía que estaba viviendo en  tiempos de privilegio. 
A partir de ahora nada sería como antes.


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Disfrutaba tejiendo sus bellas creaciones famosas en el mundo conocido. 
Mercaderes venían buscando las maravillosas alfombras que harían más majestuosos los salones de los ricos, si esto cabía.
Traían rumores con ellos que causaban asombro y estupor. 

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Un nazareno hacía ver a los ciegos, andar a los paralíticos, y resucitaba a los muertos. 
Un vecino del lugar había presenciado un sermón en una montaña, dónde más de cinco mil personas comieron con unos cuantos panes y unos pocos peces. 
Con las sobras llenaron no sé cuántos cestos.


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Se llama Jesús y es hijo de un carpintero. 

Hombre valiente va diciendo su verdad. 
No le importan las críticas ni las humillaciones.
Tiene poder sobre los vientos y las aguas.
Dice en sus sermones que somos hermanos y que nos amemos unos a otros.

 Por decir que es hijo de Dios le han crucificado.
Y, como  es natural ha resucitado y  dejado las normas de conducta adecuadas para que vivamos con paz en esta vida y seamos dignos de alcanzar la otra en el más allá.


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Él es Jesús, el Salvador. 
Si lo tienes a bien Señor,
Ilumina al mundo con tu luz.
No hay peor castigo que la oscuridad.
Apacigua a las bestias, Señor.
Aléjalas de mi, porque me incitan al odio. 
El odio lo sufre quien lo siente.
La envidia causa más sufrimientos
Por los bienes ajenos
Que por los males propios.
Contra envidia caridad.
Danos la gracia de saber ser felices.
El amor es, simplemente la solución.
Si no hay amor, estás muerto.
El don de la fe se cultiva.
Es algo delicado que hay que tratar con esmero.
Con el más leve roce se quebranta.
Sólo el que no la tiene lo sufre.



lunes, 27 de mayo de 2019

La vaquita Felisa






La vaquita Felisa





A la vaquita Felisa
cuando salía a pastar
siempre le daba risa.

Todas las moscas del prado
tenían la preferencia
de posar sobre su rabo.

Ella al verlas lo movía;
 ver como ellas saltaban,
¡lo que más le divertía!

Ciclusa que era una mosca
venida de la ciudad,
le pareció cosa tosca.

Fue y le dijo a su vecina
que la vaquita Felisa
pecaba de no ser fina.

Que teniendo invitadas
era mal comportamiento
hacerles vapuleadas.

Pues les faltaba al respeto
y sería más adecuado
dejar ese rabo quieto.

Con mucha serenidad
Felisa le ha aconsejado...
¡Que se vaya a la ciudad!

María Encarna Rubio






domingo, 26 de mayo de 2019

Peregrinando

Después de los escollos
vine a la playa.
Después de la tormenta
viene la calma.
Se suceden los días
y van pasando.
Lo bueno y lo malo
nos va llegando.
Paciencia necesita
el peregrino.
Pasito a pasito andando
hace el camino.
Y llegado a su meta
va repasando.
El trabajo que cuesta
llegar andando.
Nada cuesta trabajo
cuando está hecho.
Ha llegado a la meta
con gran provecho.

 M. E.Rubio González 

sábado, 18 de mayo de 2019

Carta a mi amor platónico

Amado J V:
Sé, estoy totalmente segura de que ocupas un lugar destacado en ese otro que todos los nacidos en este alucinante planeta tenemos prometido.
   Soy una espléndida mujer, maravillosa, bella por dentro y por fuera, de setenta y ocho años maravillosos, quién no me conoce me sitúa en la década de los cincuenta. Si me conocieras me amarías.

Soy nacida en un pueblo, gentil e increíblemente hermoso, de la comunidad murciana, y a pesar de ello, me encanta la paella valenciana, el pote gallego, el cocido madrileño, la escalivada catalana, y no te digo nada del turrón de Alicante y de toda la gastronomía murciana, que es un verdadero placer degustar.

El motivo de mi carta es debido a que, sobre mi mesa me espera, humeante, un generoso plato del ya mencionado pote gallego, que regenera el cuerpo y el alma, y mientras espero a que humee un poco menos, se me ha ocurrido coger un libro de una colección de libros tuyos que tengo, y me ha venido a la memoria, el bendito momento en que llegó a mis manos el primer libro tuyo. Quedé alucinando con "Las Aventuras del Capitán Hatteras". Luego vino otro, y otro... Hace mucho tiempo de esto, pero desde entonces te amo, te admiro e intento aprender de tu manera de escribir...Claro que yo no tuve la suerte de nacer en un momento ni lugar adecuado para tener la formación privilegiada que tuviste tú. Soy autodidacta en casi todo lo que hago. Ahora que tengo tiempo y los medios para seguir tus pasos lo intento, pero no hay punto de comparación. Por eso me dirijo a ti. Por si puedes echar un cable a esta admiradora que te ama desde que era casi una niña.
Espero recibir una señal de que has recibido mi carta... Un mensaje...En un sueño, algo que me indique que estás interesado en conocerme.
Te ama de modo incondicional  M. E. R. G.

viernes, 17 de mayo de 2019

Cambio climático



—¿Conoces a doña Anselma de Trujillo?

—No. ¿Quién es esa señora?

—Mi vecina. ¡Pásmate! A los setenta años va a ser madre de gemelos.

—¡Jesús me valga! Y... ¿Cómo está ella?

—Pues... Contenta, muy contenta. Prepara los cochecitos y las cunitas con tanta ilusión y cariño como lo haría una joven de veinte.

—¡Dios mío! Será la comidilla del pueblo.

—No se habla de otra cosa.

—¡Vaya, vaya! . Si que es extraordinario.



     Estos y otros comentarios por el estilo andaban de boca en boca de los habitantes de "Toca Nueva del Trueque". La anciana Anselma, más conocida por la tía Quinina, al no encontrarse bien y lucir un vientre descomunal, fue a la consulta del médico. Este, le dijo después del reconocimiento, sin disimular su sorpresa, que estaba embarazada y que iba a ser madre de gemelos.



Mucho empeño puso el doctor en averiguar los métodos de que se había valido para conseguir su embarazo, pero no obtuvo una respuesta convincente.

Ella se obstinaba en decir que, desde siempre había rogado a Dios que le concediera el don de ser madre de gemelos y que por fin se había producido el milagro.



¡Risas y chistes por doquier! Las vecinas hacían chocolate y buñuelos e invitaban a la tía Quinina a merendar por ver si soltaba su secreto. Ella era una humilde viuda desde los cuarenta y siempre el colmo de la discreción.

Por fin una tarde que al chocolate añadieron un chorrito de anisete, la tía Quinina, poniéndose de pie sobre la silla donde estaba sentada, dijo:



¡Amigas mías! No temáis por el cambio climático. Traerá grandes sorpresas para todos; una de ellas será que, la que quiera tener hijos no necesitará obra de varón, solo tendrá que desearlo. El placer sexual quedará limitado. El que quiera seguir con ese procedimiento tendrá que renunciar a las excelencias intelectuales... Nada de Letras ni Bellas Artes.



jueves, 16 de mayo de 2019

Cambio climático


—¿Conoces a doña Anselma de Trujillo?
—No. ¿Quién es esa señora?
—Mi vecina. ¡Pásmate! A los setenta años va a ser madre de gemelos.
—¡Jesús me valga! Y... ¿Cómo está ella?
—Pues... Contenta, muy contenta. Prepara los cochecitos y las cunitas con tanta ilusión y cariño como lo haría una joven de veinte.
—¡Dios mío! Será la comidilla del pueblo.
—No se habla de otra cosa.
—¡Vaya, vaya! . Si que es extraordinario.

Estos y otros comentarios por el estilo andaban de boca en boca de los habitantes de "Toca Nueva del Trueque". La anciana Anselma, más conocida por la tía Quinina, al no encontrarse bien y lucir un vientre descomunal, fue a la consulta del médico. Este, le dijo después del reconocimiento, sin disimular su sorpresa, que estaba embarazada y que iba a ser madre de gemelos.

Mucho empeño puso el doctor en averiguar los métodos de que se había valido para conseguir su embarazo, pero no obtuvo una respuesta convincente.
Ella se obstinaba en decir que, desde siempre había rogado a Dios que le concediera el don de ser madre de gemelos y que por fin se había producido el milagro.

¡Risas y chistes por doquier! Las vecinas hacían chocolate y buñuelos e invitaban a la tía Quinina a merendar por ver si soltaba su secreto. Ella era una humilde viuda desde los cuarenta y siempre el colmo de la discreción.
Por fin una tarde que al chocolate añadieron un chorrito de anisete, la tía Quinina, poniéndose de pie sobre la silla donde estaba sentada, dijo:

¡Amigas mías! No temáis por el cambio climático. Traerá grandes sorpresas para todos; una de ellas será que, la que quiera tener hijos no necesitará obra de varón, solo tendrá que desearlo. El placer sexual quedará limitado. El que quiera seguir con ese procedimiento tendrá que renunciar a las excelencias intelectuales... Nada de Letras ni Bellas Artes.

MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...