martes, 12 de abril de 2016

ASÍ ERA MANOLITA

Manolita era una chica de lo más peculiar. Iba en quinto de primaria. Nada más ver a la profesora, solo con mirarla, ya sabía lo que iba a decir. 

Una mañana que la maestra se proponía dar una noticia al alumnado referente a la modificación que la Real Academia Española había hecho, Manolita rompió en llanto. Fue algo estrepitoso. Mesaba sus cabellos con ademanes de histeria y daba golpes con los pies a todo lo que se le ponía por delante. 

La clase entera se alarmó. El alumnado no salía de su asombro. Conociendo a Manolita se temían malos augurios:

 ¿Qué pasará? ¿Por qué  la pataleta de Manolita? --Se agruparon en su entorno y esperaron a que su ataque de histeria se calmase. A que hablara por fin y diera luz a la incógnita.
¡Los hipos de Manolita fueron calmándose poco a poco. Con el cabello erizado y los atuendos desmañados, sentada en el suelo, por fin habló: 

-- ¡He pasado un curso entero aprendiendo a puntuar los pronombres demostrativos! ¡Ahora tendré que pasar otro curso entero a no hacerlo!
Todos quedaron  atónitos. Algunos ni sabían de qué hablaba. Otros que algo sabían del tema se alegraban del hecho. Era bastante enrevesado poner la tilde a ése, éste...

--¡No te preocupes, niña! --, decía la maestra queriendo aplacar los ánimos y sacando a colación sus conocimientos pedagógicos adquiridos con años de duro esfuerzo y privaciones; algo escocida por que estos no le sirviesen para conocer las actitudes de esa niña tan extraña. Sin haber pronunciado palabra sabía qué iba a decir. 

--Mira tú --, le dijo amañando su cabellera dislocada-- yo también me enfado con cosas que en lenguage cambian y ha costado duro esfuerzo aprender; pero no hay más que acatar lo que hacen los que consideran los estudiosos responsables de nuestro idioma. Seguro que lo hacen por mejorarlo. ¿Te imaginas si hablásemos como se hacía cuando escribieron El Conde Lucanor? Mañana  traeré ese libro y veremos la diferencia del Castellano antiguo con el actual.  Y todo se hace poquito a poquito...Manolita...
 ¡A todo esto no he explicado que en lo sucesivo, los pronombres demostrativos no llevan tilde!     



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