viernes, 3 de enero de 2014

LA CUEVA DE LA SERPIENTE

Los coches circulaban con normalidad por la autovía. Algunos traspasaban los límites de velocidad; no eran muchos, pero nuestros niños se distraían llevando la cuenta.
Viajaban de acampada  a Cazorla, la ilusión estaba a los límites de la explosión. Antes de llegar estaba previsto  hacer una visita a unos amigos de papá.
Salieron de la autovía y cogieron una carretera comarcal.
  A la vista de una bonita cascada, se detuvieron a descansar y comer algo.
 Una nube de mariposas revoloteaba por los arbusto floridos que bordeaban el riachuelo que nacía del remanso.
 El coche quedaba a unos docientos metros, era obligatorio dejarlo a la entrada.

Comían sus bocadillos tan contentos, cuando de improviso,  una  tormenta repentina y brutal, les sorprendió dejando caer agua a raudales.
 Papá cogió a la pequeña sobre sus espaldas y corrieron  a refugiarse a una cueva que vieron al paso. La tormenta no cesaba.  por la ladera de los montes bajaban torrentes que junto con la crecida del riachuelo  anegaron de tal forma el entorno, que se vieron obligados a adentrase en la cueva.Los padres intentaban tranquilizar a los niños contándoles anécdotas de cuando ellos eran pequeños. 
Distraídos no advirtieron dos puntos brillantes que se movían al fondo. 

  
-¡Mira, papá! ¿ Qué es aquello?
 El hombre, preparado para ejercer  su cometido de padre, pronto se hizo cargo de la situación, y con toda calma dijo:
- No temáis. Es una serpiente. En esta época del año se encuentra en hibernación. Aunque quiera atacarnos, no podrá, necesita la energía del sol del verano.
-¿ No morirá de hambre? 
-Hasta nueve meses,pueden pasar sin comer.
-¡Niños, la tormenta ha pasado, marchemos!       

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