jueves, 23 de abril de 2015

NI BESOS NI ABRAZOS

 Unas nubes inoportunas parecían llorar..., de alegría.
No hubo besos ni abrazos, sólo, un compartido suspiro, una mirada profunda...
Ella, decía desde el silencio:
--Nací mujer. Yo, quería sentir latir tu corazón dentro de mi ser. Culminar mi gran pasión dando vida a un hijo tuyo.
Él..., --fue el destino, que no quiso que se rompiera el Universo, con el fuego de tanto amor.
Y, los dos entendieron, que no existe fuerza capaz de destruir algo tan grandioso como lo que sintieron, que todo seguía vigente. Dos almas que se funden, dos cuerpos que se atraen, todas las maravillas unidas para dos que se aman.
--¡Qué perro tan lindo tienes! --Le dijo al fin ella intentando un diálogo entre ambos.
--Sí. Es mi fiel compañero. Mitiga mi soledad desde que no te tengo. --Contestó él.
--¿Qué tal tu mujer?
--Bien, gracias.
--¿Sigues practicando la técnica de auto control y relajación?
--Sí. ¿Y tú?

miércoles, 22 de abril de 2015

EN UN RECÓNDITO PARAJE

Fue en un recóndito paraje donde se encontraron. Ella, paseaba admirando el espléndido marco del paisaje. Él, paseaba a su perro de pura raza, pletórico de salud y belleza. No solía  Marcisa ir por aquellos parajes con frecuencia; aquella mañana una voz interior le decía: ve al Puntal de la Loma. Hay sorpresas para ti. Caminaba meditando sobre cosas del alma. Encontrar la paz interior sólo era cosa de mera proposición, una vez que se domina la técnica de auto control y relajación mental. En estas divagaciones andaba cuando sintió tras de sí una fuerte y agitada respiración que se acercaba a ritmo acelerado. Se dio la vuelta y su corazón se dio un vuelco que le produjo gran ahogo. Un pastor aleman de gran tamaño y altura se le venía encima con fauces abiertas y ojos como brasas incandescentes.
Pronta estaba a dar un grito cuando apareció él. Llevaba chándal rojo con deportivos blancos. Lucía una barba blanca como la nieve, cuidada con pulcritud:
--¡Alto! ¡Ven aquí Dedo! Gritó con contundencia. El animal quedó varado en el acto en posición sedente. Se cerraron sus fauces inquietantes. Los dos caminantes quedaron atónitos por la sorpresa. Tan grande que era el mundo, precisamente en aquel paraje solitario, el destino los había vuelto a reunir. Con muchos años más,eso sí. 
--¿Has regresado?--Casi gritó Marcisa con entusiasmo. 
--¡Sí, he salido del lago del deseo para encontrarme contigo!

EL LAGO DEL DESEO

I
--¿Ves ese punto oscuro sobre la roca? Sentada, tranquila, espero a que tu mirada repare en mi sombra. Que veas que te espero. Espero y espero. Tú, deslizas la tuya navegando las aguas tranquilas. Sumerges en ellas tu esencia y arrastras tras de ti mi deseo. En el fondo se diluye y se funde con el tuyo. Somos latidos del tiempo y del recuerdo que nos une y nos separa. Tú en el fondo, yo en la orilla, los dos habitamos el lago del deseo. 

martes, 21 de abril de 2015

LA CAMISA

Poco a poco, se fue despojando de la camisa que la cubría. Al igual que la serpiente se va deshaciendo de la piel, dura e insensible que la ha permitido arrastrarse por peñas zarzas y espinos. Así, de esa manera impremeditada e instintiva, iba dejando a retazos el duro vestido invisible que le impidiese sacar los sentimientos y expresar la dulce sensibilidad de su alma maltratada. El falso aspecto de dureza que se formara sobre su carácter aparentemente agrio y desdeñoso, propio de aquellas personas que jamás recibieron un tierno beso. 
Todo sucedió una mañana. Estaba ella sola, inmersa en sus sentimientos de vacío y soledad. Contemplaba el trasiego de la sociedad: --¡No me gusta nada!  Siento que, todos andamos perdidos. 
De pronto, una voz interior le dijo: 
--"¡Todo lo que es, es, porque así es!"  ¡Cambia tu vestido! Porque nada puede ser lo que no es.


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domingo, 19 de abril de 2015

ANTES DEL TELÉFONO


  La niña de Lola tenía un doloroso absceso en el codo del brazo derecho.  

Su vecina Carmen, que era muy experta en curas caseras, había llegado a un acuerdo con Lola. Había inventado un sistema de comunicación para ambas en casos extremos de necesidad, ya que su casa estaba en un lugar de difícil acceso. Consistía éste, en sacar una sábana blanca al tendedero, muy visible para ambas.

Lola sacó su sábana blanca y pronto recibió la visita de Carmen que con mano diestra limpió de pus el absceso de la niña.
 Un buen vecino es un tesoro de un valor incalculable. 


jugando futbol con el sol

SILA

   ¡Enhorabuena! ¡Enhorabuena! ¡Ha nacido una niña destinada a vaticinar el futuro!
Este comentario corría en boca de todos los habitantes del poblado.
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Se hallaba éste, en lo más alto del monte. De difícil acceso, no 
necesitaba murallas para defenderse de los invasores, cosa muy común en la época que nos ocupa. 
Se hallaban en su apogeo las culturas que fueron haciendo caminos para que fuese posible que hoy, en el siglo XXI, podamos disfrutar de los conocimientos y avances de la humanidad.

Tenía la niña los ojos tan grandes, que todos dieron por sentado que vería hasta el fin del paso del hombre por la tierra. La llamaron Sila.
Sucedió que la educaron y la cuidaron de tal forma que, ella no pastoreaba, ni hilaba, sólo miraba; veía naves griegas  y egipcias navegar por el Mediterráneo. 

También veía obreros haciendo grandes obeliscos que luego se depositaban delante de grandes pirámides. Veía a gente que cruzaba el desierto y sobrevivía con los milagros de un Dios que prometía un Salvador que marcaría el camino. 
--¿Qué dirá, cómo será?--Le preguntaron.
--Su mansedumbre no tendrá límite. --Contestó-- Predicará la tolerancia, el amor y la solidaridad, como remedio para salir adelante en todos los problemas del mundo.

Creció la niña. Convertida en mujer, sentada en lo más alto del monte, un día, vio algo que la dejó perpleja: veía un pueblo que se tendía bajo la sombra del monte. Al principio era una aldea. Sus gentes sencillas cultivaban la tierra. Fue creciendo en torno a un templo donde se enseñaba la doctrina marcada por el Salvador prometido que vino y dio la luz y la esperanza al mundo. Les vio subir a un tren llamado cultura que se deslizaba pausado, sin prisa.

--¿Llegará a su destino? --Le preguntaron--. Sí. Veo, cómo todos se apresuran a subir al tren. No serán muchos los que le dejen pasar en marcha.

Ahora, en el siglo XXI, están las tumbas donde aquellos habitantes, casi anónimos en los anales de la Historía, dan testimonio de que, ellos, estuvieron ahí. 

 En las noches de luna llena, aseguran ver a una dama  en la cima contemplando el paisaje que ofrece nuestro pueblo a la sombra del monte. Siempre hay ojos destinados a ver lo que nadie ve.

lunes, 6 de abril de 2015

VEN DAME UN BESO Y SONRÍE

Ven, dame un beso y sonríe,
 Sonríe y deja que llore.
 Deja que llore porque me duele,
 Me duele la vida,
 Me duele la esperanza,
 Los sueños me duelen,
 Me duele la poesía,
  Me duele el tiempo,
  Me duele la soledad,
Ven, dame un beso sonríe, 
Y  deja que llore.
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MAMÁ OSA PERIPITOSA

En la casita del bosque todo iba bien. Las gallinas ponían sus huevos en una cesta y mamá osa los llevaba al mercado. Sería bonito pensar q...