jueves, 11 de febrero de 2016

EN LA BIBLIOTECA

Tenía su mirada fija en un libro de la biblioteca. Con toda cautela, iba a leer  la nota que Ignacio había escondido en un ejemplar de la estantería. Todas las tardes con el pretexto de ir a estudiar, tenían allí sus reuniones secretas. Él le escribía notas que le pasaba con disimulo. Nadie podía percatarse de su relación: --¡Si mi padre se entera no volveremos a vernos! Me enviará con mi abuela, --decía Lidia a Ignacio. Éste, pertenecía a otra clase social. Era de familia menos pudiente que la de Lidia. Coincidían en el instituto y se habían enamorado. El miedo a las represalias por aquella relación les hacía ocultarlo, de manera que nadie lo sabía. Se habían puesto de acuerdo en dejar notas en libros que era raro que alguien quisiera leer. Uno de ellos era Romeo y Julieta. Dudaban de que a alguien le interesara leer esa historia sabida por todos. Más bien les gustaría verla en alguna de las reproducciones cinematográficas de las muchas que hay.
Se dispuso a recoger el tan ansiado mensaje. Con su ejemplar en la mano, iba a tomar asiento, cuando una voz muy cercana su oído le dijo: --¿Cómo, leyendo Romeo y Julieta a estas alturas? --Lidia casi se cae de la impresión recibida. Era su amiga Caro, vecina y compañera. --¡Qué susto me has dado Caro! --, le dijo cerrando el libro de golpe. En el trasiego, vio Lidia cómo la nota caía dando bandazos al suelo. --¿Qué es esto? --dijo Caro al tiempo que la cogía en el aíre. Sus ojos se posaron sobre el escrito y se abrían desmesurados con un claro ademán de asombro.  --¡Dame eso, no se leen las cosas de los demás! Dijo Lidia enfadada al ver descubierto su secreto. Caro se la quedó mirando con estupor. Nunca su amiga había tenido para ella un comportamiento tan brusco y desconfiado. Se sintió traicionada en lo más profundo de su ser. Una lágrima escapó indiscreta. Sintió que había perdido a una amiga y se sintió muy triste. No obstante, se dirigió a ella con calma y le dijo: --¿No habrás tomado esa historia como punto de referencia? ¡Ya sabes cómo termina! Y rompió en llanto.
Cuando alguien se enamora, todos sus íntimos lo pierden un poco... O un mucho, nunca se sabe.
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