jueves, 23 de abril de 2015

NI BESOS NI ABRAZOS

 Unas nubes inoportunas parecían llorar..., de alegría.
No hubo besos ni abrazos, sólo, un compartido suspiro, una mirada profunda...
Ella, decía desde el silencio:
--Nací mujer. Yo, quería sentir latir tu corazón dentro de mi ser. Culminar mi gran pasión dando vida a un hijo tuyo.
Él..., --fue el destino, que no quiso que se rompiera el Universo, con el fuego de tanto amor.
Y, los dos entendieron, que no existe fuerza capaz de destruir algo tan grandioso como lo que sintieron, que todo seguía vigente. Dos almas que se funden, dos cuerpos que se atraen, todas las maravillas unidas para dos que se aman.
--¡Qué perro tan lindo tienes! --Le dijo al fin ella intentando un diálogo entre ambos.
--Sí. Es mi fiel compañero. Mitiga mi soledad desde que no te tengo. --Contestó él.
--¿Qué tal tu mujer?
--Bien, gracias.
--¿Sigues practicando la técnica de auto control y relajación?
--Sí. ¿Y tú?

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