domingo, 24 de agosto de 2014

ESCAPAR POR LOS RÁPIDOS







La araña Tiesa sentía su abdomen abultado, repleto..., ¿Repleto, de qué?, ¿De la promesa de nuevas vidas a sus expensas? --, ¡No! --, ¡De ilusiones, de vida..., Sí. De sueños de vida para sí!

Siempre que había sentido esta sensación, era el preludio de otra etapa de trabajos, de intranquilidad y miedos, muchos miedos. Ahora era distinto. Estaba henchida de ilusión, de sentir que al fin su vena materialista se había disipado desembocando en el océano infinito de los malos recuerdos.

Había renacido en ella un romanticismo casi místico que la hacía admirar toda la belleza del paisaje que la rodeaba. Los dorados trigales se mostraban distintos ante sus ojos de araña vieja y peluda.

También el río parecía haber cambiado la sintonía de su vieja canción. Los ruiseñores parecían alargar sus trinos matutinos con el único fin de que ella los escuchase como si fuese la primera vez.
Nunca antes había notado la araña Tiesa el placer del balanceo al deslizarse por los hilos de su tela simplemente por realizar un
paseo sin otro objetivo que el de la propia satisfacción.

--No sería mala idea cambiar de hábitos..., --Dijo la araña Tiesa para sí -- dedicarme a bañarme en el río, y que sus aguas mansas me arrastren hasta los rápidos. Perderme en los remolinos y aparecer en otras tierras desconocidas.

Encontrar lugares de ensueño donde tender mis redes, en verdes prados donde el sol sea liviano y la primavera eterna.

Y..., es, que tener amigos como la mariquita Pirula influye en los sentimientos abriendo nuevas fronteras interiores...¡Gracias Pirula! Por abrir mis ojos a la belleza, a la tolerancia, a la superación y al amor... a mí misma. Gracias.

























LA 
ARAÑA TIESA















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