viernes, 13 de diciembre de 2013

LA ABUELA PITUCA

La abuela Pituca  reía por todo, hasta que un día se le cayó un diente .Toda su preocupación estaba centrada en conseguir dinero para un implante.
-Dios mio, rezaba, Tú, que siempre me ayudaste en todo,  haz que yo consiga ese dinero. La triste pensión que tengo apenas me llega para lo más básico... y..., aún así, este mes me la han bajado cincuenta euros. Los implantes están muy caros, no me lo puedo permitir.
Todo era pensar y pensar. De pronto creyó dar con la solución. Sin más dilaciones, puso su plan en marcha.
-Nadie se va a enterar -decía.
Preparó lo necesario y tomó el autobús para Barcelona. Gracias a Dios no tenía dificultad física.
La llegada fue trágica, pues saliendo de la estación de autobuses le quitaron el maletín con ruedas y por poco la tiran al suelo. Se dirigió a la iglesia de la Merced por Gran Vía hasta Universidad, Pelayo, y la siguiente la "Merced".
Estaban celebrando Misa. Llorosa se dirigió al padre celebrante una vez que hubo terminado. Le contó su problema. La compasión del Padre la llevó hasta el convento de las "Hermanas de la Caridad" que  le dieron acogida. 
Todo vino rodado. Las Hermanas de la Caridad tenían influencias poderosas por medio de un familiar, pronto la noticia se hizo eco. Fue de dominio público de lo que era capaz por ponerse un diente.   Tuvo ofertas múltiples de los profesionales del ramo, unos por caridad, otros por oportunismo. En menos de tres meses volvía Pituca al pueblo con una boca de cine.. Coqueta, siempre había sido a más no poder. Las amigas decían "qué cambio ha sufrido Pituca,  ¡Qué feliz se siente con sus dientes nuevos! 

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