lunes, 23 de noviembre de 2015

OJO QUE TODO LO VE

Uno de los ojos de Torcuata Recua era de cristal. Había venido a vivir a Dardavilla de otros lugares y nadie conocía su historia. Todos pensaban que por ese ojo no veía: nada más lejos de la realidad, veía por él los sueños y los pensamientos más ocultos de todos.

Todo comenzó una noche de San Juan un veinticuatro de junio. Danzaba con los amigos alrededor de una hoguera en la playa, junto al mar. Pidió un deseo con fuerza y se adentró en el agua. Su petición consistía en tener cámara oculta para leer  los pensamientos de los demás. De pronto se acordó de que quería ser escritora de cuentos y añadió "posdata" pidió añadir al lote el leer también los sueños. Puso mucha devoción y se le concedió el deseo. Apareció en la playa, sin saber cómo ni cuándo, con un ojo de cristal. Todos creían que por él no veía nada, cosa que no era cierta, pues con el otro cerrado veía cosas que ninguno de ellos nunca verían:los dislates y disparates que muchos de ellos pensaban.

Se le hizo la vida amarga de tanto ver lo que veía. Se emancipó de su pueblo y apareció en Dardavilla, lugar que al parecer, había gente sensata. Pronto salió de su error, pues eran igual que todos. Había grandes pendejos que pensaban disparates. Se arrepintió de querer saber los pensamientos de demás. Todo estaba bien calculado. "Cada cuál piense lo que quiera y todo quede en secreto"
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