La sensación de dañarlos
el alma se le apenaba.
Una tórtola preciosa
en una rama posada
al ver a Dora afligida
esta canción le cantaba:
No te aflijas, pisa firme,
el manto de hojas tupido
para recibir tus plantas
de sus flores han caído.
Alfombra mullida y bella
que deleita y enamora
la dedican los almendros
para ti, abuelita Dora.
Una ensoñación de amor
aromas de primavera
sabía de pasión y vida
por tus venas reverbera.
María Encarna Rubio
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