miércoles, 31 de agosto de 2016

FANTASÍAS DE ROBLE CALVINO



En noche cerrada se encontraron sus caminos. Él, caminaba por el sendero que conducía hasta la ermita junto a Logo, un pastor alemán de pura raza. Ella, rezaba de rodillas ante la puerta de la ermita, dedicada a la advocación de la Virgen del Socorro. Se oían sus lamentos a más de treinta metros de distancia. Suplicaba en voz alta creyendo encontrase en las soledades del campo a esas horas de la noche.

De pronto, la puerta de la ermita, al parecer solitaria,
cedió lentamente sobre sus goznes. Apareció en el umbral una figura encapuchada, toda de negro. No se distinguían sus facciones en la oscuridad de la noche.

En el cielo las estrellas parecían hacer guiños misteriosos y hasta un poco siniestros.

Ella, sorprendida y asustada dio un giro brusco yendo a caer en los brazos de él, que la sujetó en el vacío. El perro, con reacción propia de su instinto natural se lanzó sobre la figura aparecida en el umbral de la puerta de la ermita. La fiereza del animal puso en escapada al fantasmal aparecido, con violento ademan desapareció tras la puerta por dónde había salido.

Ambos transeúntes de la noche se hallaban abrazados a las puertas de la ermita. Él, trató de encontrar la mirada de ella que presa del pánico se aferraba más y más a su cuello buscando protección. Logo, comenzó a emitir lamentos que ponían los vellos de punta. De punta ya los tenía el chico recordando algo en lo que él no había creído: por la mañana leía por distracción en la consulta del dentista lo que vaticinaba su horó
scopo: esa noche conocería al amor de su vida y lo tendría en sus brazos.


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