sábado, 16 de julio de 2016

UNA RATA DE ALTAS MIRAS

Resultado de imagen de fotos de laboratoriosLa rata Petunia estaba muy orgullosa, para ser una rata, su madre le había puesto un nombre muy bonito.

-Soy una rata, sí, -pensaba ella,  pero una rata con mucha dignidad: He superado siete brotes de cáncer, tres de diabetes y cuatro de tuberculosis. Vivo en la jaula de un laboratorio y he criado a noventa y tres hijos. Podría decir hijos e hijas, como se dice ahora, pero me parece incurrir en una estupidez, ya que la gramática de nuestro idioma tiene establecidos los recursos precisos para no andar metidos en esas nimiedades. Yo, al estar siempre en contacto con la crem de la crem de la ciencia y el saber, me he convertido en la rata más culta, discreta y elegante que jamás pisara el planeta.

 ¡Ay! Amigo. Ser rata de laboratorio..., con un historial como el mío...¡Manda mucha romana!
 Sin ir más lejos, con tantos hijos, no veáis los malabarismos que he de hacer para sortear los dilemas que en toda familia numerosa se presentan...¡Que los ves mayores, y ya no se resuelven las cosa como antes! 

 La experiencia nos dice, que sin castigo no se obtienen los resultados deseados. Hay que saber dar donde duele sin levantar ni la voz ni las manos. Total, que aunque cueste sufrir un poco, o un mucho, lo importante es ver a la familia por el buen camino y enseñarle que la dignidad vale más que ninguna otra cosa. Y no es que yo con esto quiera criticar a los míos aquí, públicamente, ¡Dios me libre! una rata de mi categoría, que ha superado siete brotes de cáncer, tres de diabetes y cuatro de tuberculosis no se rebaja hasta ese punto... Mi aportación a la humanidad es incalculable, todas mis enfermedades me las han inyectado. Y por si esto fuera poco...¡Mi nombre! "PETUNIA"

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