domingo, 17 de julio de 2016

LA SENDA

¡Señor!
 Tú, marcaste la senda.
La senda que ha de seguir
mi alma peregrina.
Senda de luz y de amor,
de paz y bondad Divina.
He buscado en Ti consuelo.
Consuelo que Tú me has dado.
sintiéndolo mi Señor,
he reído, y he llorado.
No hay consuelo mejor,
con sonrisas o con llanto
¡Que sentirte, mi Señor!
¡Que no me pueda el pudor!
De decir públicamente,
¡Que te adoro mi Señor!
Y si de Tu mano viene,
y se me desvela el secreto,
te haré otra poesía
con el máximo respeto.
   

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