domingo, 15 de mayo de 2016

CARA O CRUZ

La moneda que me diste,
ni tiene cruz ni tiene cara.                                      
Tiene la forma más triste,
que nadie jamás pensara.
 La lanzo al viento y no vuelve,
se pierde en el infinito.
Misterio, duda la envuelve,
 y cuando más la necesito,
 ella se esfuma, se pierde.
¡Ay! Destino, qué me has dado,
me lamento y lloro en vano.
¿Por qué no me fue anunciado,
por quién en  mi mano vio,
 mi sino tan desgraciado?
Fue una mañana lluviosa.
Yo, confiada cosía.
Se me acercó sigilosa,
una mujer que decía:
Déjame tu mano hermosa.

Te leeré tu destino.
Vi en su rostro retratado
la verdad del desatino.
Se puso muy temerosa,
con el gesto contraído
y se marchó sigilosa,
igual que había venido.


se alejó sin advertirme,
con un andar muy gitano,
sin decir qué había visto,
en las rayas de mi mano.
 Ella lo vio todo antes
de que hubiese sucedido,
mi sino sería otro,
si me lo hubiera advertido.





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